MADRID
Se imagina perfecta y con altas expectativas que rara vez coinciden con la realidad. Una primera relación sexual trae consigo el descubrimiento del sexo pero también, consecuencias para futuras relaciones. Si un primer encuentro sexual se vive de forma negativa, puede condicionar y afectar a los siguientes.
Lo explica un estudio de la revista científica The Journal Sexual of Medicine realizado por el departamento de Psicología de la Facultad de Medicina de Dunedin, en la Universidad de Otago, Nueva Zelanda.
Según el documento, experimentar una primera vez de forma emocionalmente negativa puede asociarse con dificultades sexuales posteriores, como la aparición de ciertas disfunciones. En tanto, la edad de inicio de las relaciones no sería un factor a tener en cuenta y sí otros: el lugar o contexto en el que se experimente, las expectativas y la elección libre de ese momento son elementos esenciales para garantizarnos una primera relación placentera y satisfactoria.
De todos modos, los investigadores advierten de la limitación del estudio y de la necesidad de profundizar más en la investigación de todos estos factores.
Interpretación negativa de ese primer momento
Cuando hablamos de una mala relación sexual, se trata sobre todo “del juicio subjetivo que uno hace de la experiencia al no adecuarse a la expectativa esperada y que es elegida y consentida”, aclara Rosa Collado, psicóloga especialista en Sexología y Psicoterapia Integradora del Centro de Psicología Álava Reyes. Si es así, una mala primera relación sí puede, en ocasiones, afectar en el futuro a la satisfacción sexual en general. Y, en particular, añade esta experta, conllevar miedos, ansiedades e inseguridades que afecten la respuesta sexual. Se podrían ver afectados aspectos sexuales de la excitación, del orgasmo o placer y del deseo sexual.
De este modo, confirma San Martín, una primera experiencia sexual que provoque inseguridades, miedos, frustraciones o insatisfacciones puede generar una primera vivencia y percepción del sexo como algo decepcionante. Teniendo en cuenta además que la expectativa para esa primera relación suele estar idealizada, añade el especialista, “el grado de frustración que produzca puede predisponer a sentir inseguridad en las siguientes relaciones en cuanto al desempeño sexual”. Y esto puede acabar generando incluso disfunciones sexuales, como disfunción eréctil y eyaculación precoz en los chicos, o anorgasmia y vaginismo en las chicas. Los chicos, por regla general, miden más su masculinidad en base a su desempeño sexual y se sienten responsables del placer de la mujer. Por tanto, si perciben que no han “estado a la altura”, se sienten culpables y eso afectará su autoestima sexual y su seguridad en futuros encuentros.
Por lo general, para que un joven valore como negativo su primer encuentro tienen que darse una serie de factores, como, por ejemplo, cuando su ejecución sexual no se ha acoplado con las expectativas (no ha aguantado lo suficiente, no ha dado placer al otro, etc), cuando tiene culpa por haber practicado algo inmoral, cuando tiene desconfianza en su pareja o si ha sentido dolor.
La madurez sexual y la capacidad de autocuidarse
“La madurez sexual presupone la existencia de autoestima y autonomía y, además, potenciar la capacidad de autocuidado”, aclara Collado. Por tanto, su maduración como persona unida a aspectos determinantes -como la inexperiencia, la falta de información, la impulsividad o el deseo por tener determinadas experiencias, la presión de los iguales y los espacios o lugares faltos de intimidad que no permiten la tranquilidad y la seguridad personal- pueden hacer que la primera experiencia no sea positiva.
Dependerá, por tanto, de la elaboración de esa experiencia y de cómo se afronta que en el futuro no se vea afectada su sexualidad de adulto. Normalmente, expone Collado, “a lo largo de la adolescencia y juventud van sucediéndose las parejas sexuales y van corrigiéndose patrones de conducta disfuncionales, al mismo tiempo que el joven gana en autonomía, decisión y autoestima”.
CONSEJOS DE EXPERTO
Afrontar el “desafío” con realismo, y tratar de ser naturales
Si no afrontamos la sexualidad con expectativas realistas, nos condenamos a la frustración y a afrontar futuras relaciones con inseguridad y miedo. Por eso, es importante no magnificar la primera relación sexual, señala Carlos de la Cruz, director del máster en Sexología de la Universidad Camilo José Cela de Madrid. Según el especialista, los jóvenes tienen una exigencia por querer que todo salga bien. Por eso suelen estar más pendientes de la pregunta de después ¿qué tal?, que de estar disfrutando. Sin embargo, y lo más curioso, es que a esa pregunta casi siempre responden que bien (aunque no se corresponda con la realidad). Es imprescindible, aconseja, aprender a tener relaciones eróticas para disfrutar y no para conseguir una buena puntuación. Lo que significa “aprender a reconocer los nervios en vez de fingirlos, a reconocer la inexperiencia en vez de disimularla. Es decir, aprender a ser naturales y a mostrarse tal cual se es”. Por ello, concluye, “la única clave para aprender a disfrutar de los primeros encuentros eróticos es darte el permiso de ser natural y de reconocer lo que se tenga que reconocer”.