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Confirmado: su casa es la calle y su cama un banco

Tiene 11 años, duerme en un banco del balneario Río Grande y lo acompañan dos perros. Vive de la caridad del barrio.

Neuquén .- Se trata de otra anónima historia de la ciudad, y de las que sobran en nuestro país. Con apenas 11 años no conoce de juguetes, ni de familias contenedores, ni historias de televisión y tal vez pueda recordar si tuvo suerte un plato de comida caliente.

Dificilmente espere la llegada de Papa Noel para evitar que lo vuelva a defraudar y mirará con asombro como otra parte de la sociedad de corazones endurecidos y bolsillos generosos festeja las fiestas de fin de año tras haber esquilmado los grandes centros de compras y jugueterías.

Duerme en los bancos que están para admirar el curso de agua del río Limay, justo en el balneario de Río Grande, muy usado por estos días por una juventud dispuesta a dar todo por un trago y nada por otros. Allí pasa desde hace al menos 2 años todas las noches.  Invierno y verano, tapado apenas con unas frazadas.

Según una mujer de la empresa de limpieza Cliba que trabaja en la zona del balneario, “Andresito”, como lo llaman, aunque ese no es su nombre, dice que no tiene familia ni casa. Cuenta la mujer que al niño lo acompañan 2 perros y sus bienes más preciados son sus dos frazadas.

Come lo que puede y lo que encuentra. Busca en la basura, entre las sobras de una mesa de un bar cercano o lo que la gente del barrio le acerca.

Suele echarlo la policía de la comisaría segunda con su habitual brutalidad o indiferencia, que es lo mismo; "Pero él vuelve siempre, como si no conociera otro lugar. Esta es su casa”, dice la barrendera.

Un vecino cuenta que quiso trabajar de lavacoches, pero los lavacoches obviamente no le dejaron lugar en la jungla de cemento siguiendo la lógica de la teoría darwiniana.

Andresito ni siquiera figura en las estadísticas municipales de la secretaría de Derechos Humanos del municipio capitalino, que según su titular durante la gestión de Martín Farizano, David Lugones, “no queda nadie en la calle”.

 

Su casa es la calle

Desde el Estado provincial se confirmó la situación: "desde los 4 años que abandona su hogar y hoy vive una situación de desapego emocional” dijo Daniel Ocampo, director del área de niñas, niños, y adolescentes en situación de calle del ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Neuquén.

El profesional admitió en declaraciones a LU5AM600 que “el Estado llegó tarde” y reconoció que la frazada con la que Andresito, como se lo conoce en su vida cotidiana, se envuelve “es de los hogares de la provincia “en los que lo hemos recibido en varias oportunidades”.

“Tiene familia, pero no quiere estar con ellos por problemas que ha tenido”, agregó Ocampo.