El último monarca de la dinastía Plantagenet da título a "Ricardo III", una obra de teatro de William Shakespeare.
Londres (Télam) > El esqueleto hallado el año pasado en un estacionamiento en Leicester pertenece al rey Ricardo III de Inglaterra, que murió en la batalla de Bosworth en 1485, según certificaron ayer científicos de esa ciudad británica.
"Podemos asegurar sin duda alguna que se trata del esqueleto de Ricardo III", dijo el arqueólogo jefe Richard Buckley, de la Universidad de Leicester, citado por la agencia alemana de noticias DPA.
El esqueleto, que tenía una flecha en su espalda y un trauma severo en el cráneo, fue hallado hace medio año durante unas excavaciones arqueológicas.
"Hoy se está haciendo historia y nosotros somos testigos", destacó el director del archivo de la Universidad de Leicester, Richard Taylor, en una conferencia de prensa a la que acudieron más de 140 periodistas de todo el mundo por el interés que había despertado el tema.
Ricardo III reinó sólo dos años, desde octubre de 1483 hasta el 22 de agosto de 1485, cuando murió en la batalla de Bosworth. Fue enterrado en el convento de Greyfriars, pero al disolverse éste bajo el reinado de Enrique VIII, el cadáver desapareció.
El último monarca de la dinastía Plantagenet da título a "Ricardo III", una obra de teatro de William Shakespeare que lo caracterizó como un asesino sin escrúpulos. Las pruebas aportadas por un equipo integrado por arqueólogos, historiadores, biólogos y expertos en ADN no dan lugar a dudas de que se trata del rey Ricardo, subrayó Taylor.
Entre las pruebas más claras figura un encorvamiento de la columna vertebral que había causado su esclerosis. Además, el ADN del monarca, fallecido hace más de 500 años, se comparó con el de sus descendientes.
La muerte del rey, a los 32 años, puso fin a la disputa por el trono y, para muchos, ese momento constituye el fin de la Edad Media en Inglaterra. Su sucesor fue Enrique VII, el primer representante de la dinastía Tudor.
A Ricardo III se lo ha presentado a menudo como un rey brutal y déspota desfigurado, al que no le temblaba la mano a la hora de matar a miembros de su propia familia.
En la actualidad, los científicos creen, sin embargo, que esta mala imagen se debe en parte a una campaña de difamación de los gobernantes Tudor, que estaban en su contra. El hallazgo podrá contribuir a reconstruir su verdadera vida, consideró Philippa Langley, de la Richard III Society.
Los expertos siguen investigando el esqueleto y seguramente a principios de 2014 se llevarán los restos a la catedral de Leicester, en tanto que cerca del lugar donde se halló el esqueleto se abrirá un centro de visitantes.