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Conocé la pequeña ranita que vive en la barda y se mimetiza con el suelo

Se trata de un anfibio muy pequeño, de entre 2 a 4 centímetros que es natural de la zona pero muy difícil de ver.

A pesar de lo áridas y secas que son las bardas, en el Alto Valle, son lugar de vida de muchos animales e insectos, pero estos no siempre se dejan ver por los seres humanos. Uno de los habitantes naturales de esta zona es la “ranita de las bardas”, un anfibio muy pequeño que este fin de semana pudo ser filmado por un científico y compartido en LM Neuquén.

Eduardo Parra, ingeniero agrónomo y entomólogo -quien lleva adelante el estudio científico de los insectos- retirado del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), explicó que esta pequeña ranita habita las bardas y estepa patagónica.

“Es característica de la provincia fitogeográfica del Monte, que en nuestro país va desde la provincia de Catamarca hasta Río Negro y Neuquén. Es una ranita pequeña de la clase de los anfibios, del orden de los anuros y de la familia de los leptodactílidos”, precisó Parra.

Según contó el científico, este animal es llamado “ranita de las bardas” o “del Monte” y científicamente se denomina pleurodema nebulosum.

Parra tuvo la oportunidad de verla de cerca el viernes pasado en la barda Norte de General Roca. El espécimen que se topó no era un adulto, sino que estaba en estado inmaduro. Sus dimensiones eran de 2 centímetros de largo por 17 milímetros de ancho, con un cuello y su cabeza de unos 8 milímetros de ancho.

Ranita que vive en la barda.mp4
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“La frente y la boca eran chatas y presentaba unos ojos saltones y globulosos, característicos de estos anfibios, antiguamente llamados batracios, nombre que se dejó de usar para reemplazarlo por anfibios”, explicó.

Como no es habitual detectar a estas ranitas, Parra aprovechó la oportunidad para estudiarla y detectó además que su abdomen era más ancho que la parte cefálica, con depresiones lineales a derecha e izquierda y que todo el cuerpo estaba salpicado de pequeñas puntuaciones oscuras características. Además, observó que las patas traseras son de mayor longitud y le permiten saltar y desplazarse rápidamente por el suelo de la barda.

“Sus características le permiten desplazarse rápidamente por el suelo de la barda y ocultarse entre las pequeñas piedras y el suelo, teniendo la capacidad de mimetizarse con el ambiente en que vive, y de esa forma sobrevivir a sus enemigos naturales”, explicó el entomólogo.

Estas llamativas y pequeñas ranitas tienen la capacidad además de esconderse cuando el clima no es el adecuado para su vida. “Durante los meses de invierno, cava una fosa, y se introduce en ella y puede pasar mucho tiempo bajo tierra, pues fabrica una membrana que la cubre completamente y le permite estar allí todo el tiempo que sea necesario, esperando el periodo de lluvias de primavera y verano que crean charcos de agua”. describió.

Estos charcos de agua permiten a las ranitas de la barda depositar sus huevos en un nido de espuma que ellas mismas construyen.

Según continuó el especialista, luego eclosionan saliendo de ellos los renacuajos que evolucionan rápidamente y pasan a la vida terrestre de la barda. “Se alimentan de pequeños insectos y arácnidos locales, y luego vuelven a enterrarse para proseguir en primavera y verano el acoplamiento y la postura de huevos en los charcos de lluvia y volver a repetir el ciclo”, describió.

“Viven enterradas todo el tiempo que sea necesario hasta encontrar las condiciones ambientales para cumplir su ciclo biológico dentro del ecosistema de la meseta patagónica”.

Parra explicó además que si bien las bardas es su hábitat natural son muy difíciles de observar porque se confunden con el suelo, tienen el mismo color del suelo ya que tienen la propiedad del “mimetismo”.

Por último este especialista destacó la importancia de proteger a este animal ya está en peligro de extinción.

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