Neuquén > La provincia tiene ocho hogares de menores. Hay nueve niños que viven en el único Hogar de Admisión de Neuquén ubicado en el barrio La Sirena. Entre ellos hay dos hermanos de 9 y 12 años que están hace un año esperando que la Justicia declare su estado de adoptabilidad, a la espera de poder incorporarse a una familia.
En la amplia vivienda comparten la habitación los nenes por un lado y las nenas por el otro. Como máximo puede haber 12 chicos. Viven con operadores, asistentes sociales, cocineros, psicólogos y los directivos del hogar. Las puertas están siempre abiertas. Tienen un patio grande con tres plantas de aloe vera en el jardín y una sala de juegos en la parte trasera, con algunos libros escolares y juguetes que fueron donados.
Los hermanitos son del interior de la provincia. Llegaron al hogar por orden del juez de la localidad de donde son oriundos. Vivieron un tiempo con su papá y luego con unos familiares en el campo. Hubo maltratos y presuntos abusos. “Su familia biológica no está”, explica Roberto Miranda, director del hogar.
¿Cómo que no está? ¿Qué significa que no estén?
No tienen a quién llamar, a quién reclamar. No hay nadie. El padre está en prisión con una condena que va para largo. Su mamá no se sabe dónde está, nadie sabe adónde se fue. Sus familiares cometían presuntos abusos. Están solos. Pedimos que se les declare en estado de adoptabilidad para que puedan reinsertarse en una familia pero sabemos que es complicado porque ya son grandes y son dos. Son buenos chicos, tranquilos, se portan muy bien.
¿Es normal que lleguen chicos al hogar que no tengan familia, que nadie los reclame?
Sí, por desgracia es normal, es el común de los casos. Tenemos otro chico también del interior, del Norte, que fue dado en adopción por su familia y la que lo recibió lo devolvió a los 6 meses porque no estaban preparados para esto, pensaban que iba a ser fácil y no lo es, son chicos dañados por el maltrato y la falta de afecto.
Además de esto, los niños viven en el hogar una nueva etapa de educación. En el caso de los hermanitos, aprendieron a comer usando tenedor y cuchillo porque al llegar lo hacían con la mano. Además, la higiene personal es el hábito más complejo de insertar en sus vidas: bañarse todos los días, usar el cepillo de dientes.
Los chicos que son abandonados, sacados de su familia por orden judicial al considerar que su vida corre peligro, o los que son dados en adopción van en primer término al Hogar de Admisión. Lo ideal es que estén ahí alrededor de tres meses hasta que se los ubique en su familia biológica, en los casos que se pueda, en una sustituta o en otro hogar.
"Antes judicializaban la pobreza, cada vez que el juez veía una situación de indigencia o necesidad sacaba al niño de su casa y lo mandaba al hogar un par de días para que se recupere o porque se había peleado con la mamá porque no lo dejaba salir a bailar, esa situación cambió y ahora recibimos casos que justifiquen la exclusión del hogar", expresó Roberto Miranda.
Ni bien reciben a los niños, que pasan entre 45 y 50 al año, los anotan en la Escuela Nº 16 o en la 32, con la cual trabajan muy bien, en conjunto con la dirección, para contener a los chicos en caso de conflicto con sus compañeros o en las dificultades de aprendizaje.
"Nos pasó con una nena que iba a tercer grado, que sufrió mucho maltrato en la niñez, que no sabía ni las letras ni los números, no sabemos cómo llegó a ese grado y tenía mucha dificultad para aprender", comentó el director del hogar de menores.
Los chicos que padecieron abusos y agresiones canalizan a través de la conducta y de la dificultad en el aprendizaje el daño emocional que los adultos le causaron, explicó. Para Miranda, lo que más necesitan los chicos es una maestra que vaya a contraturno para darles ayuda extra en los deberes.
"Al principio llegan asustados. Nos estudian todo el tiempo. Están alertas a ver qué pasa. Muchos creen que esto es una cárcel, que las puertas están cerradas y no es así. Se generan roces entre ellos, pero siempre están acompañados por los operadores que neutralizan esas situaciones. Con el tiempo comprenden que pueden salir con sus amigos, ir a la casa de algún compañero, juntarse a estudiar, tener una vida normal".