“El que apostó al dólar perdió”, dijo esta semana el economista y diputado nacional Carlos Heller. La afirmación fue suficiente para que una catarata de críticas le cayera encima. El dólar sigue siendo el rey del ahorro en el imaginario de los argentinos, tan sacudidos en los últimos años por inflaciones, devaluaciones y corralitos financieros. La divisa gobierna el pensamiento del “ahorrista”, esa categoría social devenida en actor político en la crisis del 2001 y que supiera capitalizar en su momento el capocómico Nito Artaza.
Más allá de las sensaciones, ¿conviene o no ahorrar en dólares? Cada economista, en base a su formación pero también a sus intereses, dará distintas perspectivas. El análisis histórico más elemental, sin embargo, arroja algunas claves que, en momentos de la “turbulencia verde”, conviene repasar.
Rendimientos
Según un estudio de la Cátedra de Economía Arturo Jauretche de la UBA, el rendimiento acumulado desde 2003 que tuvo el dólar fue menor al que tuvieron los plazos fijos en pesos y las acciones de la bolsa.
Para los economistas Estanislao Malic y Andrés Asiain, “tomando como base enero de 2003 y asumiendo que los tres –hipotéticos ahorristas según cada opción- invirtieron $10.000 pesos, el análisis de los rendimientos muestra que el que compró acciones es el más favorecido, valiendo sus ahorros, en mayo de 2012, $43.000. El que optó por un plazo fijo en pesos (una opción menos riesgosa) pasó a tener $21.400. En cambio, para quien apostó al dólar sus ahorros pasaron a valer $13.100, y si se arriesga y busca cambiarlos al paralelo tendría $17.000, es decir menos aún que quien optó por la tranquilidad de un plazo fijo”.
Reservas
“Es una fantasía la idea de que la situación actual sea similar a la que llevó al derrumbe de la convertibilidad y que las medidas de restricción a la compra de dólares son el anticipo de un nuevo corralito. Un solo dato objetivo basta para desnudar la falta total de fundamentos de quienes buscan equiparar la situación económica presente con la existente a comienzos del siglo: el nivel de reservas acumuladas en el Banco Central. Mientras que el primero de enero de 2002 las reservas eran de u$s 14.000 millones, cayendo pronto hasta los u$s 9.100 millones (en agosto de ese año), las reservas actuales son de u$s 47.643 millones, fluctuando alrededor de ese nivel desde comienzos del 2008”, remarca el estudio.