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La cuarentena estricta, cumplida por la mayoría de los neuquinos desde hace casi medio centenar de días, permitió que en la última semana las buenas noticias llegaran en cada parte diario del Ministerio de Salud de la provincia. La curva se acható, en gran medida por la responsabilidad de la gente, que sale a la calle con tapabocas, mantiene la distancia y se banca estar encerrada en sus hogares, en una realidad que ya empieza a ser difícil de sostener, en la cabeza y en los bolsillos.
Se sabe, en los próximos días habrá más gente en la calle, y el virus volverá a tener posibilidades de transmisión. Ayer mismo, en el arranque de la semana y luego de un finde largo que casi nadie sintió o disfrutó, las postales en el centro eran mucho más parecidas a la de los días anteriores a la cuarentena.
La gente se relajó, los días consecutivos sin nuevos contagios generan alivio y tranquilidad, y las necesidades económicas empujan otra vez a la calle, a una rutina un poco más parecida a la que vivíamos antes del 20 de marzo, cuando el temor a lo que veíamos que ocurría en Italia y en España nos hizo meternos adentro, casi sin chistar, sabiendo que ante todo estaba nuestra salud, y la de los nuestros.
Cumplimos bastante bien. Pero en esta nueva etapa también hay que estar atentos, sostener las normas de higiene y el distanciamiento social, pasar cumpleaños en soledad, patear para adelante cualquier reunión de amigos o una nueva cita, entender que sigue estando en nuestras manos ganarle la batalla a esta pandemia mundial. Convivir con el virus no será fácil, y todavía hay muchos países en el mundo que nos muestran que si hacemos las cosas mal, lo vamos a pagar con lo más preciado que tenemos.