Si bien durante mucho tiempo se intentó buscar una justificación, argumentando que el corte mejoraba la audición o la higiene en caso de perros con cola muy larga, hoy en día son más los que acuerdan en calificar esto como una "mutilación", y advierten que no se trata más que de una decisión estética.
El corte de la cola y orejas, resaltan, aparte de generar posibles infecciones, afecta la comunicación del perro, ya que ellos mueven el rabo cuando están contentos o lo esconden entre las patas cuando tienen miedo (entre otras manifestaciones); mientras que las orejas son parte de su expresión facial, además de que les sirven de "radar". Seguramente los hemos visto parar sus orejas cuando advierten un ruido extraño.
Inicios: Los cortes se iniciaron en la época romana y se popularizaron en la Edad Media.
Teniendo en cuenta estas objeciones, si tenés algunas de estas razas, mejor pedí consejo a tu veterinario y pensá en tu mascota antes de tomar una decisión.
Un proceso no muy feliz
Más allá de las funciones específicas que cumplen cola y orejas, la veterinaria Jenifer Ibarra resaltó que el posoperatorio es complejo. A pesar de que se le suelen cortar antes de que el cachorro cumpla cinco días, las curaciones se hacen sin anestesia y el perro sufre, por lo que a la mayoría se le genera un trauma y le cuesta volver a la veterinaria. Además, y hasta su cicatrización, deben llevar vendajes que suelen ser muy molestos.