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El Centro para Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) afirmó que la transmisión del SARS-CoV-2 puede ser reducida hasta un 96,5% si las personas usan un barbijo de tipo quirúrgico (los de color celeste) bien ajustado a la cara o, más seguro aún, una combinación de uno de estas características más otro de tela.
Durante una conferencia en la Casa Blanca, la directora de la entidad sanitaria, Rochelle P Walensky, le pidió a los estadounidenses que utilicen una mascarilla “bien ajustada” que tenga dos o más capas. “Lo importante es que los barbijos funcionan y funcionan cuando son ajustados y usados correctamente”, enfatizó.
Una mascarilla quirúrgica debajo de una de tela reduce la transmisión del SARS-CoV-2 en un 96,5%.
La CDC llegó a esta conclusión a partir de dos recientes investigaciones. Una de ellas fue liderada por John Brooks, quien reiteró que “hay información sustancial de que usar máscara reduce la diseminación del virus y en las comunidades que se usa barbijo, las infecciones cayeron”. “Todo lo que sea posible que hagamos para que el barbijo quede más ajustado, para que funcione mejor, será bueno para acelerar el fin de la pandemia”, sostuvo. En este sentido, indicó que los nuevos estudios mostraron cómo aumentar la protección y los experimentos de laboratorios evidenciaron que una opción para reducir transmisiones es usar una máscara de tela sobre una quirúrgica. La alternativa es emplear solo una quirúrgica pero bien apretada, con nudos en los extremos de los elásticos cercanos a la boca para cerrar los espacios por donde puede ingresar el virus a la nariz y la boca.
Hasta ahora, la recomendación del CDC se había centrado en los barbijos de tela porque había preocupación por la escasez de los quirúrgicos o los N95, que son los que emplean los profesionales de salud y que el organismo todavía no recomienda para los consumidores. No obstante, el suministro mejoró en los últimos meses y la agencia está proporcionando información sobre los pros y los contras de las diferentes máscaras “para que los consumidores puedan tomar una decisión informada sobre lo que quieren usar”, concluyó Brooks.