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Crean la nanopasta: el espagueti más fino del mundo

Un equipo de investigación de la University College London inventó una pasta 200 veces más delgada que un cabello humano.

Un grupo de investigación de la University College London (UCL) desarrollço la nanopasta, el espagueti más fino conocido, unas 200 veces más delgado que un cabello humano. Este avance, lejos de ser un nuevo tipo de pasta para la mesa, tiene aplicaciones potenciales en campos como la medicina y la industria, gracias a las propiedades únicas de las nanofibras.

Para la creación de estos espaguetis ultradelgados, los investigadores emplearon una técnica innovadora llamada electrohilado. Este método consiste en aplicar una carga eléctrica a una mezcla de agua y harina, que permite que el material se estire en finísimas hebras. A través de esta técnica, lograron producir espaguetis con un diámetro de solo 372 nanómetros, lo que los convierte en una estructura extremadamente delgada, más fina que algunas longitudes de onda de luz.

El proceso comenzó con la preparación de la mezcla, que se pasó por agujeros de metal, similar a la fabricación tradicional de espaguetis, pero con la diferencia de que se aplicó una carga eléctrica a la mezcla. Esto permitió la creación de fibras que, a pesar de formar una estera visible de aproximadamente 2 cm de diámetro, son tan finas que no pueden ser observadas con un microscopio óptico común, siendo necesarias herramientas especializadas como el microscopio electrónico de barrido para medir su grosor.

Aplicaciones potenciales de las nanofibras

fideos

El espagueti llamado nanopastas es más fino que un cabello

Las nanofibras, especialmente aquellas hechas de almidón, tienen una amplia gama de aplicaciones potenciales, particularmente en el ámbito de la medicina. Una de sus posibles utilidades es en la fabricación de vendajes avanzados para cicatrización de heridas. Las fibras, por su estructura porosa, permiten la entrada de humedad, lo que favorece el proceso de curación, al mismo tiempo que mantienen alejadas las bacterias.

Además, se está explorando su uso en la regeneración ósea, ya que las nanofibras pueden servir como andamiaje para la reconstrucción del tejido óseo. Las propiedades de estas fibras imitan las de la matriz extracelular, una estructura en el cuerpo que sostiene y organiza las células. Dado que el almidón es biodegradable, estas fibras pueden ser una opción atractiva para aplicaciones médicas en las que el material debe desintegrarse después de cumplir su función.

Avances hacia la producción sostenible

El almidón es un material renovable y abundante, siendo la segunda fuente más grande de biomasa en la Tierra, después de la celulosa. Sin embargo, el proceso tradicional de extracción y purificación del almidón es complejo y consume muchos recursos. Los investigadores de UCL han mostrado que es posible producir nanofibras de manera más sencilla utilizando harina, lo que podría resultar en un proceso más eficiente y menos costoso, con menor impacto ambiental.

Aunque la producción de estas fibras usando harina no es sencilla debido a la presencia de impurezas como proteínas y celulosa, los investigadores encontraron una forma de superarlo usando ácido fórmico. Este compuesto rompe las estructuras de hélice del almidón, permitiendo que se forme la fibra y que el resultado sea un fideo fino. Además, el proceso requiere una manipulación cuidadosa de la temperatura y la mezcla para asegurar la consistencia adecuada de las fibras.

El siguiente paso en este campo será investigar más a fondo las propiedades de estas nanofibras, como su interacción con las células y su desintegración, así como la posibilidad de producirlas a gran escala. A pesar de que el proceso tiene aún algunos retos por superar, el avance representa una alternativa prometedora para la fabricación de materiales útiles en áreas clave como la biomedicina.