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Tres de los 132 embriones, que son simples pelotitas de hasta 10.000 células, llegaron a crecer durante 19 días fuera del útero, momento en el que los expertos interrumpieron el estudio, financiado parcialmente por la Universidad Católica San Antonio de Murcia. Estas estructuras son denominadas quimeras, en referencia a los monstruos con cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón de la mitología griega.
En el estudio, utilizaron óvulos de una decena de hembras de macaco cangrejero (un tipo de mono), los fecundaron con espermatozoides de la misma especie y, tras seis días de cultivo en el laboratorio, obtuvieron 132 diminutos embriones, con 110 células animales cada uno. A eso, le agregaron 25 células humanas, previamente reprogramadas con un cóctel químico para ser capaces de convertirse en cualquier tipo celular.
Los expertos utilizaron óvulos de una decena de hembras de macaco cangrejero, los fecundaron con espermatozoides de la misma especie y luego, le agregaron 25 células humanas.
La investigación luego mezclará genes humanos con los de cerdos.