Por ANA LAURA CALDUCCI
Neuquén > Por un error administrativo, el municipio de Taquimilán se creó a 10 kilómetros de distancia del pueblo y así se mantuvo durante 45 años. Por varias décadas, esta equivocación no generó mayores trastornos pero, en 1995, cuando los vecinos eligieron por primera vez a su propio gobierno, lo que había sido una curiosidad se convirtió en la fuente de sucesivas incongruencias y pedidos de excepciones. Desde hace un año, una comisión provincial viene trabajando para encontrar una salida airosa al equívoco y, si bien hubo avances, aún no dispone de un plazo preciso para concluir su tarea.
Taquimilán está formado por tres asentamientos distintos, identificados según su ubicación respecto del arroyo homónimo: Arriba, Centro y Abajo. La última de estas poblaciones es la más numerosa, con unos 400 habitantes. Además, incluye a los parajes de Trailatué, Naunauco y Tres Chorros.
El ejido municipal comienza exactamente seis kilómetros al suroeste de la última casa del pueblo, a 10 kilómetros de distancia del diminuto casco urbano. Es un rectángulo perfecto, de unas 8 mil hectáreas de extensión, que se cedió a la naciente localidad en 1969. El 30 de mayo de ese año, el ex gobernador Roberto Rosauer creó por decreto la comisión de fomento, sin reparar en que las coordenadas del plano oficial no coincidían con la ubicación del pueblo.
La equivocación
“Ni la Municipalidad quedó adentro, porque la construyeron en el lugar más poblado, con el destacamento policial, la escuela y todo lo demás”, remarcó Juan Montesino, el actual intendente de la localidad que quedó fuera del mapa.
Tanto los funcionarios de la comuna como los pobladores más antiguos desconocen cómo se produjo la equivocación. La historia local, que se narra desde hace años en el pueblo, dice que durante mucho tiempo nadie reparó en que el ejido había quedado en otro lugar y, quienes lo notaron, no se preocuparon demasiado porque la incipiente comisión rural dependía para todos sus trámites de la aprobación de la Provincia.
Así, las tierras donde se fueron asentando los pobladores se llenaron de casas, instituciones públicas y comercios sin que nadie hiciera reclamo alguno ni se exigiera ningún título o papel.
En diciembre 1991, la Legislatura convirtió a Taquimilán en un municipio de tercera categoría, lo que habilitó a los pobladores a elegir a sus representantes. Cuatro años más tarde, llegó el turno de los primeros comicios y, con ellos, el inconveniente de que ningún votante vivía en el ejido municipal. Para salvar la situación, la Junta Electoral dispuso una medida excepcional, que se mantiene hasta hoy.
Montesino indicó que, “con esa resolución de la Junta es que podemos votar para el municipio pero siguen quedando afuera los tres parajes, que no los contemplaron entonces, y sólo pueden participar para elegir gobernador o diputados”.
“No son tantas familias, pero ellos quieren poder elegir también; además de que está el tema de las tierras, que entregamos permisos de ocupación y tenemos que hacer siempre pedidos ante la Subsecretaría de Tierras de la provincia, de modo que seguimos dependiendo en muchas aspectos de ellos”, relató.
La sequía
La situación se complica por la extensa sequía que sufre la zona desde hace unos años, que prácticamente secó el arroyo Taquimilán. Este período seco dejó sin sustento a muchos pobladores, que viven de sus animales y hortalizas, lo que vuelve aún más urgente la necesidad de regularizar los límites del edificio municipal. Es que el cambio de ubicación abre las puertas para ampliar la jurisdicción e incorporar tierras más próximas a la Ruta Nacional 40 y el río Neuquén.
El intendente indicó que la comisión provincial que está trabajando en regularizar el ejido “estuvo con nosotros hasta noviembre pasado, pero todavía nos queda mucho por delante”. La aspiración del Municipio es que el plano simplemente se “corra” o traslade hacia el noreste para hacerlo coincidir con el pueblo real, aunque esta alternativa dejaría al aeropuerto de Chos Malal dentro de las tierras de sus vecinos.
“De todos modos, nosotros no queremos administrarles el aeropuerto, sino que decimos que no queda otra, porque también tienen el límite departamental y Chos Malal no puede ampliar su ejido dentro del departamento Ñorquín”, explicó Montesino.
El proyecto de nuevo ejido implicaría también la incorporación de un cuarto paraje, Rahuecó, y dejaría a Taquimilán pegado a sus vecinos chosmalenses. Se trata de una propuesta ambiciosa, donde la comuna ganaría en tierras, conectividad y pobladores. Por ahora, sólo es una expresión de deseo asentada en un expediente.