La ciudad de Neuquén, o la “futura Dallas” de Vaca Muerta, como les gusta presumir a algunos políticos locales, está jugando al límite de las reglas de juego que supone planificar un desarrollo urbanístico medianamente ordenado y previsible para afrontar los tiempos que se vienen.
Los concejales tuvieron que ponerles oídos ayer a unos preocupadísimos ingenieros de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), quienes vienen avisando desde hace varias semanas respecto de los riesgos latentes de una inundación en Rincón de Emilio a causa de las roturas de las defensas costeras atribuidas a una desarrolladora privada que construye un barrio en las adyacencias.
La AIC llegó a esta instancia porque, al parecer, nadie le prestó atención ni en el área de Recursos Hídricos de la provincia, ni en el municipio.
Luego de atender a la AIC, los concejales siguieron escuchando problemas vinculados a los desarrollos urbanísticos en Valentina Sur, entre los que se cuenta un barrio cerrado. Según refirieron los vecinos, las empresas que le vendieron los lotes aún no cumplieron en instalarles los servicios básicos comprometidos.
Tanto el caso de Rincón de Emilio como el de Valentina Sur muestran que la cuestión habitacional no solamente afecta a los sectores menos favorecidos que, aun cuando accedieron a créditos como el Procrear, no encuentran un lote en condiciones donde edificar su casa antes de que la inflación le consuma el préstamo. Completamente ausente de la última campaña electoral provincial, el desarrollo descontrolado de la ciudad deberá encontrar un cauce en las autoridades antes de que sea demasiado tarde.