Buenos Aires (Télam-NA) > La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se refirió ayer al nuevo esquema de subsidios sobre el agua y el gas, y sostuvo que "la reducción" de los mismos se basa en que "aquellos que han logrado una mejor posición económica" durante la última década "puedan pagarlo".
A través de su cuenta en la red social Facebook, la primera mandataria recordó que los subsidios fueron establecidos en 2003 porque los argentinos los necesitaban por la relación entre salarios y tarifas.
"En ese momento una parte muy importante (del salario) a la gente se le iba en tarifas que estaban dolarizadas y sus sueldos no estaban dolarizados, al contrario habían sido pesificados, habían sido sus ahorros tomados en el `corralito`".
En ese sentido, señaló que "era necesario inyectar consumo a la sociedad y esos subsidios fueron pensados para la sociedad, para que consuman y para la industria y el comercio, para darle competitividad".
"Pero las cosas han cambiado -y para bien en la Argentina- millones de argentinos han conseguido trabajo, millones de argentinos han visto mejorar año tras año sus salarios", dijo, y agregó que ahora pueden pagarlos.
Por último, relacionó la medida con aquellas provincias y localidades que aún "no tienen gas, como en Corrientes, Formosa, el norte de Santa Fe, Chaco y Misiones".
Por su parte, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, advirtió que hablar de "tarifazo" para referirse a la reducción de subsidios anunciada por el gobierno nacional es "una mentira de patas cortas".
"En relación con la apelación a la palabra tarifazo, con el claro objetivo de desinformar a la ciudadanía, es una mentira de patas cortas que rápidamente será advertida por el usuario cuando reciba su factura sin subsidios", afirmó De Vido.
El funcionario sostuvo que "el metro cúbico de gas en la región y en el mundo cuesta hoy 27 veces más que lo que paga un hogar subsidiado en Argentina y más de 5 veces si se considera el valor pleno de la tarifa en el país".
Remarcó que "en el caso de la garrafa de 10 kilos, en la región está 150 pesos por unidad y en Argentina 16 pesos" y evaluó que "esta es la competitividad indiscutible del sistema energético argentino, que con una demanda que prácticamente se duplicó importa menos del 10 por ciento del consumo total".
Señaló que en los años 90 "en Argentina se pagaban tarifas a precios internacionales y eran de las más altas del mundo".