ver más

Cristina inauguró el pabellón argentino en París

La Presidenta agradeció a ese país el apoyo "a miles de argentinos exiliados" durante la dictadura militar.

París (dpa).-  De Cortázar al tango, de los exiliados de la dictadura a los ideales de los libertadores argentinos: la afinidad cultural e histórica entre Francia y Argentina marcó hoy la inauguración del Salón del Libro de París, que tiene al país sudamericano como invitado de honor.

"Es un vínculo anterior al literario y tiene que ver con el devenir histórico", señaló la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en un sobrio acto de inauguración celebrado ante el pabellón argentino y junto al primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault.

Entre los cerca de 200 asistentes al acto se encontraban la mayoría de los 45 autores que Argentina llevó a París y figuras como la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, o la cantante de tango Susana Rinaldi.

"Cuando escucho la Marsellesa pienso que es un himno universal, porque está vinculado a ideas libertarias que pusieron fin a la monarquía para entrar definitivamente en la modernidad", consideró Kirchner, que fue trasladada al escenario con un carro eléctrico entre la multitud por el esguince de tobillo que sufrió esta semana.

También Ayrault centró sus palabras inaugurales del Salón del Libro en "los valores comunes" y "la afinidad intelectual" que une a los dos países, para teminar con un: "¡Viva Argentina, viva la presidenta y viva Francia!".

Kirchner profundizó en su discurso e hizo un repaso por el vínculo bilateral, comenzando por la figura de Julio Cortázar: el autor de "Rayuela", que vivió en Francia desde 1951 hasta su muerte en 1984, es uno de los grandes homenajeados en el Salón por el centenario de su nacimiento.

Luego fue más allá de lo literario y recordó por ejemplo la visita de Charles de Gaulle a Argentina en 1964, hace 50 años, cuando el presidente francés firmó con el gobierno radical de Arturo Illia el primer acuerdo de cooperación intelectual y científico entre ambos países.

"La juventud peronista se lanzó a la calle gritando: Perón, De Gaulle, un solo corazón ", apuntó Kirchner. "Lo importante no es cómo se piensa. Lo que no se puede hacer es desconocer la historia y la realidad".

La presidenta también dio un "gran agradecimiento a esa Francia que recibió a miles y miles de exiliados" durante la dictadura militar argentina (1976-1983), entre ellos a la propia Susana Rinaldi.

"Yo no soy una invitada de honor. La invitada de honor es mi país. Yo sólo estoy representado a 40 millones de argentinos", concluyó.

Tras el acto, Kirchner emprendió el regreso a Argentina, poniendo fin a una gira de casi una semana por Europa en la que visitó en El Vaticano al papa Francisco y fue recibida en París por el presidente francés, François Hollande.

El Salón del Libro, la mayor feria literaria de Francia y una de las principales de Europa, abre sus puertas al público mañana viernes y recibirá cerca de 200.000 visitantes hasta el cierre el lunes. El evento reúne a unos 1.200 expositores en 500 stands y alrededor de 3.000 autores de medio centenar de países.

El programa argentino incluye más de medio centenar de conferencias sobre literatura, derechos humanos y dictadura, además de conciertos, presentaciones de libros y homenajes a Quino, al recientemente fallecido Juan Gelman y a Juan José Saer.

El núcleo de la presentación argentina es el pabellón en el que se realizó la inauguración de hoy: un espacio de 500 metros cuadrados diseñado con forma de cinta de Moebius como símbolo de "las infinitas posibilidades de la literatura".

Como ocurrió en 2010 con la participación de Argentina como invitado de honor a la Feria del Libro de Fráncfort, la más grande del mundo, la presentación argentina vino precedida por una polémica en torno a los autores elegidos para viajar a París.

La ausencia de algunos escritores de prestigio como César Aira, Rodrigo Fresán o Marcelo Cohen, la presencia del núcleo duro de intelectuales kirchneristas y la baja a último momento de Ricardo Piglia y Alberto Manguel, dos de los nombres más internacionales de la lista original, abrieron un debate que ya llegó hasta Francia.

Más allá de polémicas, la nómina argentina combina nombres de peso como Pablo de Santis, Martín Kohan, Guillermo Martínez y Quino con emergentes como Samantha Schweblin, Selva Almada o Miguel Vitagliano y referentes del kirchnerismo como Ernesto Laclau, Horacio González y Ricardo Forster, presidente del grupo "Carta Abierta".