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El conductor encontró un increíble método para sobrellevar los vaivenes de esta edición del reality en la que abundan los conflictos
Este es el segundo año de Santiago del Moro en la conducción de Gran Hermano. Su paso por la edición anterior del reality le dejó muchas enseñanzas que sumó a sus años de experiencia y profesionalismo frente al frente de diferentes programas de televisión.
Lo que sucede es que Santiago del Moro se involucra mucho con lo que viven los participantes dentro de la casa y siente cada situación como si se tratara de un amigo o un familiar.
Está siempre pendiente de los conflictos que se desatan debido a la intensidad del aislamiento. Y también de las necesidades de los “hermanitos”, que se las hacen saber en sus contactos diarios y él busca la forma de complacerlos o ayudarlos.
En la última semana, Santiago del Moro se ocupó de hacerles llegar pastas y salsas para que pudieran seguir alimentándose, porque los chicos habían calculado mal la compra semanal de alimentos. Y para darles un mimo de fin de año les envió una valija llena de golosinas.
Por eso, para contrarrestar el estrés de cada gala en la que vive los conflictos de la casa en carne propia, Santiago del Moro hace uso de una saludable práctica. Para empezar, pasa todo el tiempo posible al aire libre junto a su mujer y sus hijas.
También, como se pudo ver en una foto que publico en Instagram, Del Moro recurre al yoga al lado de la pileta de su casa, de cabeza y con todo el cuerpo alineado. “Dicen que esta postura llamada ‘sirsasana’ ¡alivia el estrés y aporta calma!. Justo lo que estaba necesitando para la gala de esta noche a las 22,30. ¡Ahí nos vemos!”, invitó el conductor de Gran Hermano a sus seguidores.