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Cuando el cielo se cubrió de ceniza

A través de una fisura ubicada a 5 kilómetros al norte del volcán Puyehue, el complejo volcánico Cordón Caulle expulsó material durante casi 10 meses. Fue una de las más importantes de la historia para la región.

Neuquén > El martes 19 de abril del año pasado el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin) advirtió sobre un sismo y 35 réplicas posteriores asociado al fracturamiento de roca ubicado cerca del complejo volcánico Cordón Caulle. Aumentó el alerta a nivel 2. El 26 del mismo mes se comunicó sobre la emisión de gases de ese sector, por lo que al día siguiente se realizó un sobrevuelo y se elevó el alerta de verde a amarillo. El 2 de junio ya se advirtió directamente sobre “un incrementado notorio” de la actividad y el día de la erupción por la mañana ya se indicó la “inminencia” de una erupción en las próximas horas y se elevó el alerta a rojo.
Según el Observatorio Vulcanológico de los Andes del Sur (Ovdas) -dependiente del Sernageomin-, a las 14.45 del sábado 4 de junio e registró una explosión en el Cordón Caulle que provocó la emisión de una columna de gases que llegó a los 10 kilómetros de altura y un ancho de cinco kilómetros. Desde allí y hasta el último parte emitido por el Sernageomin a fines de marzo, el complejo Cordón Caulle expulsó sin césar miles y miles de metros cúbicos de ceniza volcánica.
“De nuestra región, fue la más importante que hubo en tiempo histórico”, resume el vulcanólogo Gustavo Villarrosa, docente de la Universidad Nacional del Comahue e investigador del Conicet. Se refiere a la historia registrada, a la que podría extenderse como mucho a 200 años atrás.  La comparación más cercana es la del volcán Hudson en 1991, aunque no registró severas complicaciones para la zona norte de la Patagonia. “Fue muy importante. Fue explosiva, pero duró muy poco, se depositó muchísimo material, pero en poco tiempo. Acá la mayor parte se depositó en las primeras semanas pero duró muchos meses”, explicó.
En la Cordillera de los Andes existen cerca de 60 volcanes activos y la mayoría está en Chile, como el Villarica y Osorno. El volcán Puyehue forma parte de un gran sistema volcánico que incluye al Cordón Caulle, aunque se diferencia porque se trata de un macizo típico, con un cono tradicional. El Cordón Caulle es una fisura que hay en la corteza y es el lugar por el que se produjeron las últimas erupciones conocidas, tanto en 1921 como en 1960.
Especialistas del Sernageomin y vulcanólogos argentinos confirmaron que la erupción se produjo en esa grieta, ubicada a cinco kilómetros del volcán Puyehue y con una extensión de 1,5 kilómetros apróximadamente. “Hubo dos, pero casi toda la erupción se produjo a través de la fisura ubicada al norte del volcán”, indicó Juan Cayupi, vulcanólogo del Sernageomin y encargado de monitorear la erupción desde su inicio el pasado 4 de junio. “Lo correcto es decir que fue en el Cordón Caulle”, agregó Villarrosa.
Se trató de una erupción subpliniana, con una altura de la columna eruptiva que nunca superó los 20 kilómetros. Si bien las erupciones suelen durar varios meses, no había registros de una actividad tan constante y explosiva durante tanto tiempo. En anteriores oportunidades, se prolongaron por varios meses pero no fue tan constante en el tiempo que se desarrolló. A diferencia de una erupción con lava basáltica, el fluido que emitió el Cordón Caulle fue muy viscoso, característico de la composición riolítica que provocó que la lava no fluya y tenga un desplazamiento lento, por lo que ocupó un sector cercano al foco de emisión. 

Antecedentes de erupciones en Cordón Caulle

Desde 1893 hubo seis erupciones explosivas en la zona. Dos de ellas en el Calbuco (1893 y 1961), Cordón Caulle (1921, 1960 y 2011) y Cahtién (2008).
En el caso del Cordón Caulle, en 1921 se sabe que cayó ceniza y en los registros geológicos se observa la capa que corresponde a la erupción, pero no hay tanta información.
Tras el terremoto de Valdivia en 1960, el 22 de mayo el complejo volvió a hacer erupción. Algunos especialistas aseguran que no fue tan importante como la de 2011.

Composición química de la ceniza

Según un informe del Conicet y la UNCo, los fragmentos de ceniza tienen un tamaño de entre 0,01 y 0,06 milímetros. Además, agrega que granulométricamente corresponde a polvo volcánico y ceniza fina. “Están formados de vidrio volcánico de composición ácida. Es decir, aproximadamente el 70% del total es sílice. El vidrio es transparente a translúcido con estrías y formas semilunares y cóncavas. Las trizas son microvesiculares y dentro de esos huecos se observan microburbujas con inclusiones que posiblemente corresponden a fluidos y gases volcánicos atrapados durante la erupción. Las trizas muestran bordes angulosos a muy angulosos, lo que las transforma en un material sumamente abrasivo”, finalizó. 

Consecuencias

Turismo
La cantidad de ceniza caída provocó la pérdida de la temporada invernal y un promedio muy bajo de ocupación durante la temporada estival. El turismo mejoró desde el pasado mes de febrero.

Transporte
El aeropuerto de Bariloche estuvo cerrado durante siete meses. El de la capital neuquina permaneció inoperable por poco más de dos meses. San Martín de los Andes retomó los vuelos recién en abril.

Ganadería
Por la erupción, se perdieron 865 de los 3.757 bovinos del departamento Los Lagos. La cifra equivale al 22%. Murieron 357 ovinos y 88 caprinos; el 19% y el 20% respectivamente del total de animales.

Salud
Síntomas oculares
Irritaciones en los ojos son efectos muy comunes, ya que pueden producir raspaduras en el frente del ojo (abrasión de córnea) y conjuntivitis. Se debe evitar el uso de lentes de contacto y lentes comunes.

Irritación cutánea
Aunque no es común, la ceniza volcánica puede producir irritación en la piel de algunas personas, especialmente si es ceniza ácida. Los síntomas incluyen irritación y enrojecimiento de la piel e infecciones secundarias si las personas se rascan.

Efectos respiratorios
Puede provocar aumento de tos e irritación de garganta y laringe. Los síntomas incluyen irritación nasal y descarga, irritación de garganta y ardor, acompañado con tos seca, bronquitis de varios días de evolución y la respiración puede tornase dificultosa.