La palabra utilizada generalmente para dar nombre a este fenómeno es vigorexia, conocida como una obsesión por poseer un cuerpo musculoso, una obsesión que aparece sobre todo en los hombres.
Acuñado por primera vez en 1993 por el psiquiatra estadounidense Harrison G. Pope, el término se refiere a un trastorno o desorden emocional que provoca que la persona se vea a sí misma de manera distorsionada. Aunque, desde entonces, esta problemática ha ido tomando nuevos ribetes.
David González Cutre, investigador de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad de Elche, España, explica que aunque la adicción al ejercicio aún no se contempla como un trastorno dentro del manual de referencia internacional sobre salud mental, la dependencia a la actividad física es uno de los nuevos males contemporáneos.
Un artículo publicado en la revista Behavioral Neuroscience, de la American Psychological Association, afirma que “el ejercicio físico en exceso genera muchas similitudes con las conductas obsesivas de aquellas personas que son adictas a diversas drogas”.
Robin Kanarek, investigador de la Universidad de Tufts (Estados Unidos), quien coordinó el trabajo científico, explicó que “el ejercicio, tal como ocurre con las sustancias, genera la liberación de diversos neurotransmisores cerebrales que están involucrados con el sentimiento de placer, como endorfinas y dopaminas.
Para algunos autores, es importante diferenciar entre adicción positiva y adicción negativa al ejercicio. La primera es la que nos da fortaleza psicológica y aumenta nuestra satisfacción vital, mientras que la negativa se caracteriza por ser una “dependencia psicológica y fisiológica, caracterizada por un síndrome de abstinencia una vez transcurridas 24-36 horas sin realizar ejercicio” (Weinberg y Gould, 1996), o lo que es lo mismo, la vida acaba estructurándose alrededor del ejercicio físico, llegando a empobrecer a otras aspectos.
El problema es que entre la adicción positiva y la adicción negativa solamente hay un paso, cuyos límites no están establecidos.
¿Cómo darse cuenta? Los especialista enumeran algunas conductas que evidencian problemas de adicción, por ejemplo el aumento no planificado de ejercicio, el planteo de metas sobreexigentes o la práctica a pesar de un problema físico o psicológico persistente.
A eso se pueden sumar signos la irritabilidad o conductas agresivas y hasta depresión, además de ansiedad o fatiga, durante los períodos sin actividad física.
Definición
¿Qué se entiende por adicción?
“Lo que define a una adicción es el modo de relación que se establece con una sustancia, objeto, actividad o persona”, según palabras de Marcela Panisello, especialista en adicciones, coordinadora terapéutica de la Fundación Manantiales. “Se considera adicto al que no puede resistir la necesidad constante de llevar a cabo cierto acto y se siente impulsado a satisfacerla de inmediato, cerrando los ojos a las consecuencias de su adicción. El uso adictivo se instaura cuando la voluntad de la persona deja de dominar los actos del individuo. La adicción es el síntoma de una enfermedad”, según la especialista.