Hablar de la contaminación parece hoy un tema normal. Cualquier funcionario público reconoce que los ríos están contaminados y que, casi en forma mágica, hay que hacer algo para remediarlos. De todas maneras, pocos se hacen responsables directos de esta enfermedad crónica a la que durante mucho tiempo se le dio la espalda. Hasta el mismo gobernador Omar Gutiérrez llamó a “no buscar culpables sino soluciones”, aunque la Justicia no piensa lo mismo.
El problema ambiental en los ríos ya tiene un capítulo en la Justicia. ¿Habrá una solución o más política?
Ayer se dio a conocer que la Justicia Federal investiga a funcionarios (de la actual y la anterior gestión) de Centenario para saber si participaron, por acción u omisión, de la contaminación con líquidos cloacales sin tratar vertidos desde la planta. La situación es tan dramática que hasta el propio intendente de la ciudad tuvo que suspender una fiesta popular para destinar fondos en la reparación el sistema de efluentes, en el que hoy se llevan invertidos 9 millones de pesos. Pero poner en marcha el sistema no llevará menos de 200 millones de pesos. Y el problema es mucho más profundo. Poco se dice de cómo funcionan las plantas cloacales de Vista Alegre, San Patricio del Chañar y Añelo, además de las que vierten líquidos desde el lado de la provincia de Río Negro, como Cinco Saltos, Contralmirante Cordero y Cipolletti. Tampoco está expuesto el tema del estado del agua y las napas en las cuencas petroleras.
¿Nos llevaremos algún día otra sorpresa? Neuquén se caracterizaba por ser un provincia de aguas claras y nadie dudaba de hasta tomar agua de sus propios ríos. Pero hoy ya no se puede. Con el sinceramiento ambiental ha quedado expuesta una situación de desidia. En muchos está solucionarlo o sólo hacer política.