Cuando la salud llega a tus emociones

La capacidad de lidiar con el estrés y el desarrollo de la autoconfianza son claves para poder sentirnos plenas.

Hasta hace algunos años, el paradigma dominante de la salud pregonaba que el cuerpo era un simple mecanismo cuyo funcionamiento podía explicarse en términos de causas y efectos. Pero hoy ya hay evidencias que muestran las limitaciones de ese modelo y que hacen surgir nuevas maneras de comprender la salud, asociada a dimensiones como la afectividad y lo emocional.

Para estar plenas ya no alcanza con hacer ejercicio, llevar una dieta balanceada o consultar periódicamente al médico.

Hoy, el equilibrio emocional se presenta como una nueva dimensión de la salud tan importante como la física, según afirma Roberto Rosler, neurocirujano del Hospital Británico y docente de Fisiología de la carrera de Medicina y Nutrición de la Universidad Abierta Interamericana.

Su explicación es que el sistema nervioso central de los seres vivos ha ido evolucionando y la aparición del circuito emocional, cuyo tamaño es mucho menor al de la corteza cerebral, es algo así como el
software que permite aumentar la supervivencia de las especies.

En resumen, la salud emocional es el bienestar psicológico general, e incluye la manera en que nos sentimos hacia nosotros mismos, la calidad de nuestras relaciones y la capacidad para manejar nuestros sentimientos, así como de hacer frente a distintas dificultades.

Resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad. Más que una cualidad se trata de conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas.

Este aspecto no sólo implica la ausencia de una enfermedad mental. Estar emocionalmente sano se refiere a la presencia de características positivas, como autoconfianza, la alta autoestima y flexibilidad para aprender cosas nuevas y adaptarse a los cambios, entre otras.

Uno de los factores clave, en ese sentido es la resiliencia, que es la capacidad para afrontar la adversidad.
Eso no se refiere a que no se pueda sentir dolor o malestar, sino a la capacidad de enfrentarlo, aceptarlo y superarlo.

Como no se trata de una característica dada, es una actitud frente a la vida que debe aprenderse y entrenarse.

Pero ¿qué contribuye a que alguien sea más resiliente?
-El apoyo emocional: siempre es mejor estar rodeado de afectos.
-Permitirse sentir emociones intensas, así como expresar lo que pensamos.
-Ver los problemas como una oportunidad de cambiar.
-Tomarse tiempo para descansar: es importante no autoexigirse y conocer nuestros límites.
-Confiar tanto en vos misma como en los demás.


La decoración de tu casa puede influenciarte
Los colores inciden de forma diferente sobre las emociones. Mientras algunos te estimulan, otros te aquietan. Por eso, es importante tenerlo en cuenta la próxima vez que decores tu hogar.

AZUL: Transmite sensación de paz y concordia. Es un color que contribuye a armonizar las relaciones en espacios donde haya mucho conflicto.

AMARILLO: Es energético y ayuda a superar miedos, combatir la depresión e incrementar la seguridad. Dispone a la acción y favorece el optimismo.

VERDE: Es tranquilizante y favorece la expresión de sentimientos de confianza y bienestar. Recomendable para disminuir la angustia .

BLANCO: Su efecto anímico es de tranquilidad y frescura. Facilita la concentración.

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