La llegada del perro a casa debe planearse con antelación. Decisiones como el lugar donde va a dormir o con qué será alimentado no deben ser tomadas a la ligera. Una de las primeras cosas que debemos hacer cuando el cachorro llega a su nuevo hogar es llevarlo al veterinario. Además de comprobar su buena salud, el profesional resolverá todas aquellas dudas que podamos tener sobre salud, alimentación o cuestiones legales. La educación del animal empieza desde el primer día y los miembros de la familia deben ponerse de acuerdo sobre la forma de llevarla adelante.
Hay que saber que el cachorro no podrá salir a la calle hasta que no haya completado su programa de vacunaciones. Durante ese tiempo, además, deberá hacer sus necesidades dentro de la vivienda. Para que todo sea más cómodo y evitar problemas en el futuro, es recomendable construirle un rinconcito para él, con obstáculos, como valijas o cajas, que formen una barrera. Esto junto a dos paredes de una habitación determinan un área de la que el perrito no podrá escapar. En ese espacio se colocará la comida, el agua y una manta para que pueda descansar. En el rincón opuesto, es recomendable poner algunas hojas de diario para que ahí haga sus necesidades.
En su adaptación, hay que entender que el cachorrito viene de estar acostumbrado a dormir con su madre y hermanitos, entonces las primeras noches solo pueden ser difíciles para él, que posiblemente reaccione con llantos y ladridos. Muchos dueños, en estos casos -y más si hay niños en la casa- ceden al llanto del perro y “sólo por una noche” lo dejan dormir con ellos. Antes de actuar de este modo, hay que tener en cuenta que a la noche siguiente, cuando al cachorrito lo vuelvan a dejar solo, llorará con más fuerza. Y si el “sólo por una noche” se transforma en un “sólo hasta que crezca un poquito más”, es probable que se convierta en un hábito que resultará imposible de eliminar. En realidad, no hay ningún problema en que el perro duerma con sus dueños, en la medida que las personas que habitan la casa sean conscientes de que crecerá y la costumbre se mantendrá para siempre.
En la cama no: Que duerma en la cama con nosotros tiene un riesgo: que al movernos, lo lastimemos.
Cuidarlos y mimarlos para que se adapten
Por Sergio Gómez (veterinario)
Con los cachorros hay que tener algunas consideraciones; por ejemplo, la vacunación y la desparasitación, que deben realizarse a los 45 días de vida. El primer día prestale mucha atención, ya que va a llorar mucho porque extraña a su familia. Es una etapa en la que sufre el desapego y eso lo hace llorar y caminar por toda la casa. Tenele paciencia, comprendelo y no lo dejes solito. Podés colocarle un peluche para que no se sienta tan solo y mimarlo mucho. La alimentación debe ser balanceada y, en lo posible, la misma que comía en la casa en la que nació, para evitar diarreas. Tené cuidado con la comida casera, que no tenga picantes ni tucos porque los cachorros pueden descomponerse y deshidratarse. Y siempre tratar de sociabilizarlo con todos los integrantes de la familia y con otras mascotas si las hubiere. Y observarlos mucho hasta que logren amistad y aceptación de sus pares, que pueden reaccionar con celos.