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Los jueces Gustavo Ravizzoli, Andrés Repetto y Florencia Martini, ayer, bajaron del estrado en medio de una ovación de aplausos porque por resolución unánime condenaron a los cuatro policías que participaron en la golpiza que dejó al borde de la muerte a Roberto Tecker en 2019.
Del otro lado de la sala estaba la familia, emocionada, después de 48 horas de un cuarto intermedio para la resolución que los sumió en el temor de la maldita impunidad, pero su abogada querellante Gisella Moreira los alentaba porque desde lo legal la fiscal Paula González había logrado demostrar la responsabilidad de los policías.
Incluso, el abogado defensor Gustavo Lucero admitió que en la golpiza a Tecker había responsabilidad policial.
Pero los fantasmas se disiparon ayer al mediodía cuando salieron a escena los jueces y confirmaron que uno de los policías fue condenado por vejación y lesiones graves, otro por vejaciones y dos más por encubrimiento agravado. A los cuatro se les sumó el agravante de ser efectivos de la Policía.
Lo interesante del juicio fue que dejó al descubierto y públicamente cómo es el accionar policial cuando guardan la mugre debajo de la alfombra.
Es decir, cuando a Tecker lo atacaron, porque había un policía violento, con arma y “autoridad”, después se puede evitar dejar registros, se altera el papelerío y se ensucia la vida del ciudadano golpeado.
Tecker, además de quedar al borde de la muerte, fue tratado como un delincuente y un mentiroso. Contra todo eso tuvieron que luchar su familia, la querella y la fiscalía.
Este fallo no deja de ser un fuerte mensaje de la Justicia a la sociedad, que nos dice que todos somos iguales ante sus ojos.