El MPN y el quiroguismo, cada tanto, bajan un cambio, no por mucho tiempo, y dan la batalla por otros medios. En la puerta de entrada del año electoral, antes de que los dos sectores tiendan a sacarse los ojos en los comicios municipales y para el Congreso, salieron a mostrar obra pública. Pechi, con un clásico: el asfalto, y el MPN, tratando de desmentir que los paseos costeros son sólo patrimonio del intendente, como se vio ayer en el Paseo Costero del Este, que da al Neuquén. Por ahora, todo parece la delimitación del terreno de esa puja (la capital), un movimiento en el que también dejan al desnudo ese denominador común que los une: las falencias estructurales que sufren miles de neuquinos, primero con dos inundaciones de la ciudad y ahora con el crítico estado del Limay.
También, a esta temprana altura del año, los une la falta de nombres instalados para las dos elecciones. En la ciudad, el intendente todavía no resolvió el mar de fondo de su gabinete. Podría ser una parada clave de su último mandato (el cuarto) al frente de la capital. Y en su entorno hay algunos que ven con asombro que todavía no haya candidatos lanzados. En el MPN la situación no difiere tanto. Hay muchas aspiraciones, pero por ahora la centralidad de la escena corresponde a Gutiérrez.
Nadie, al parecer, quisiera figurar públicamente en la lista de candidatos, no vaya a ser cosa que el gobernador los deje de lado de un plumazo. Entre tanta indefinición y juego esquivo, la faceta de la obra pública quizás, sólo quizás, también implique cierta reacción: la de que mejor que decir es hacer, claro, si finalmente las cosas se hacen, y el río algún día se depura y los baches dejan de ser como cráteres.
En la puerta de entrada al año electoral, el MPN y Quiroga se disputan el terreno y los sufragios con las obras.