De la pasión a la vergüenza

Estar lejos del ambiente del fútbol argentino hoy es lo mejor, porque resulta insoportable, una locura, la porquería que se está viviendo en todo sentido en el país. Es lo que han logrado tantos años de gestión de Grondona". La contundente y lapidaria frase pertenece al reconocido Profe Signorini y se la dijo casualmente ayer a quien escribe estas líneas, en el marco de un entrevista sobre la seguidilla de partidos que afrontan los equipos grandes del fútbol argentino. Un profesional de primer nivel, un tipo consagrado, asqueado y harto de las miserias del fútbol nuestro de cada día, que celebra estar en México, a salvo del caos criollo. De un fútbol que nos apasiona con fechas como la que se vivirá este fin de semana, pero que a la vez nos avergüenza por sus vicios, su desorden, su anarquía y sus recurrentes desbordes de violencia.

Se viene la fecha más vibrante, la de los clásicos, que ya se vio salpicada tristemente por la violencia.

En las últimas horas se registraron otros tres hechos lamentables. Las amenazas de las hinchadas de Newell's y Gimnasia a sus jugadores, previo a los clásicos con Central y Estudiantes, y la agresión de la barra de Colón al talentoso Alan Ruiz en represalia por su intención de alejarse abruptamente del Sabalero y a manera de presión de cara al nuevo derbi con Unión. "A mí de una me pegaron de atrás, a Colón no vuelvo más, así no se podía seguir jugando en ese club", declaró Ruiz tras blanquear que los violentos solían irrumpir en los entrenamientos del Negro con total impunidad. Dicen que el fútbol es un fiel reflejo de la sociedad, un calco de lo mal que vivimos los argentinos: apresurados, histéricos. Pero no es excusa. El flagelo está enquistado hace décadas y cada vez se acentúa más. Sin visitantes, se le pega o aprieta a los propios. Así nos vamos al descenso...

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