En las últimas horas se registraron otros tres hechos lamentables. Las amenazas de las hinchadas de Newell's y Gimnasia a sus jugadores, previo a los clásicos con Central y Estudiantes, y la agresión de la barra de Colón al talentoso Alan Ruiz en represalia por su intención de alejarse abruptamente del Sabalero y a manera de presión de cara al nuevo derbi con Unión. "A mí de una me pegaron de atrás, a Colón no vuelvo más, así no se podía seguir jugando en ese club", declaró Ruiz tras blanquear que los violentos solían irrumpir en los entrenamientos del Negro con total impunidad. Dicen que el fútbol es un fiel reflejo de la sociedad, un calco de lo mal que vivimos los argentinos: apresurados, histéricos. Pero no es excusa. El flagelo está enquistado hace décadas y cada vez se acentúa más. Sin visitantes, se le pega o aprieta a los propios. Así nos vamos al descenso...