La Legislatura pone la lupa sobre el accionar policial y, por primera vez en más de una década, se respira un aire de democracia.
La Policía parece dejar de ser un tema tabú para el Estado, porque si bien hubo y hay críticas fundadas sobre su capacidad y accionar, nunca se habían activado en la Legislatura los mecanismos de control para observar a la fuerza de seguridad.
Las explicaciones en los pasillos de la Casa de las Leyes siempre apuntaron a que los pedidos de informes no prosperaban porque el oficialismo manejaba los votos o porque el Ejecutivo no daba respuestas.
No hay recuerdos, en los últimos años, de interpelaciones a ministros en el recinto, incluso hasta ha sido complicado invitar a los funcionarios del Ejecutivo a participar de las comisiones legislativas.
Pero ahora, tres brutales intervenciones policiales obligaron a los legisladores a recordar que son uno de los tres poderes del Estado y se aprobó un pedido de informes para que el ministro de Seguridad dé cuenta del accionar de la Policía.
Los casos que conmocionaron fueron los de Facundo Agüero, Juan Sepúlveda y Roberto Tecker, todos víctimas de la brutalidad policial. Es por eso que el pedido aprobado, impulsado por el diputado Raúl Podestá, solicita información puntual de los protocolos de intervención de la fuerza, la capacitación que tienen los efectivos en autodefensa y reducción de personas, como así también las respuestas que ha dado Jefatura internamente ante estos casos.
Además, solicitaron estadísticas sobre los casos de exceso policial desde 2014 a la fecha, algo que nunca quiso difundir la fuerza a pesar de los reiterados pedidos periodísticos. Ahora, veremos qué tan transparente y democrático es el Gobierno.