Después de publicar, junto a Camilo Ciruzzi, la investigación sobre los 32 pasos clandestinos que hay en la cordillera neuquina, por donde las organizaciones narco trafican principalmente marihuana -debido la gran diferencia económica que hacen-, un alto funcionario de la Justicia Federal me preguntó: "¿Por qué no damos con los narcos en Neuquén?" Mi respuesta fue simple: "Porque dentro de la Policía hay gente vinculada con los narcos". Era noviembre de 2014, el Departamento de Toxicomanía había dado sendos golpes al narcotráfico en la región de la mano del juez Gustavo Villanueva. Pero los pesquisas neuquinos siempre tenían éxito puertas afuera de la provincia y eso llamaba la atención, mientras LM Neuquén publicaba investigaciones sobre los kioscos de droga en Villa Ceferino, San Lorenzo y las bandas narco del oeste en las que están enrolados empleados del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia.