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De políticos y delincuentes

Las PASO ya las tenemos encima, al igual que la posibilidad de elegir cambiar o ratificar el destino, siempre incierto, de nuestras vidas ciudadanas. Es ahora cuando el pueblo se hace escuchar y donde todos podemos ejercer, con responsabilidad, nuestra libertad cívica.

En tiempos de “votos seguros”, estrategias sucias que llevan adelante los aparatos de los partidos, es cuando más recuerdo a mi vieja. Doña Ana, que tuvo su militancia y su corazoncito en un partido nacional toda su vida, y que se lo rompieron en más de una oportunidad, solía decirme: “En el cuarto oscuro los cerdos no te ven”.

Esa frase fue cobrando vida cuando comencé a ejercer el periodismo y a ver más de cerca las tramoyas y los chanchullos que se hacen para conseguir un voto. Las historias que he cubierto son tan bizarras como desopilantes, incluso un tipo que fue a votar borracho y tras abandonar el cuarto oscuro se volvió porque en la urna había metido el sobre con el dinero que le habían dado. En fin, cosas de la política.

Entre las particularidades que he observado en Neuquén sobresale una: parece existir un pacto implícito entre los partidos de no hablar de la problemática de la seguridad. También es cierto que en época de campaña se calma el delito porque muchos delincuentes también son punteros.

Tanto la Policía como la fiscalía, bajo absoluta reserva, admiten el fenómeno que vincula a los delincuentes con los partidos políticos. Es verdad que esto funciona así en todo el país, pero la mirada desde esa óptica es el consuelo del tonto. Hoy es casi una urgencia que la política deje de proteger y apañar a delincuentes con la única finalidad de mantener su caudal de votos.