De técnico becado a mozo sin vergüenza: historias de rebusque en la Ciudad Maravillosa

Hoy les cuento cómo sobreviví en Río de Janeiro.

Por Joaquín López *

En la primera entrega de mi columna les conté cómo llegué a Río (este es el link) con la ilusión de estas en los Juegos Olímpicos. Ahora les cuento algo más importante que eso: cómo me las rebusqué para sobrevivir en la “Ciudad Maravillosa”.

"La vida es linda, no fácil " me dijo un día mi viejo Chalito, y esa frase me retumbaba en la cabeza todas las mañanas en las que me despertaba para atravesar la Avenida Brasil pasarela 23, tomar el colectivo 393 y bajarme en Vila Militar, a pocos metros de la cancha de Deodoro, el mismo lugar en el que en pocos días voy a cumplir mi sueño olímpico.

Cuando mandé el mail para venir a jugar a Brasil les conté mis intenciones de nacionalizarme e intentar jugar para su Selección. Y la respuesta fue un no rotundo, pero eso no fue para nada un impedimento. Por el contrario pensé que tenían que conocerme y ese no me dio más fuerzas.

Llegué a la cancha del Carioca Hoquei Clube y me recibió Claudio Rocha, entrenador de ese equipo local que hoy es técnico de la Selección de hockey de Brasil. Me calcé las medias, los botines y “palo a la obra”.

Acá quiero hacer un análisis importante sobre el deporte en equipo. Yo estaba hace poco en Río y no hablaba portugués, pero no demore más de cinco minutos para comunicarme fluidamente en una jugada. Hasta ese día conocía dos personas en Río y en poquito tiempo ya estaba incorporado adentro de un grupo y sintiéndome acompañado.

Claudio Rocha me dio su confianza inmediatamente y me puso a dirigir el equipo de Primera División de mujeres, que fue una experiencia inolvidable. Conseguimos el tercer lugar del campeonato nacional y con eso el beneficio de la "Bolsa Atleta", que es una beca deportiva nacional.

Con el dinero que ganaba como entrenador pude pagar un alquiler en Copacabana, en donde vivía con 6 personas más en una modalidad muy común en Rio llamada "republica". Algo parecido a un reality, pero sin cámaras. Éramos seis personas viviendo en un departamento que acomodaría muy confortablemente a tres.

Pero no alcanzaba solamente con el dinero del hockey, y entonces improvisé diciendo que tenía experiencia en atención al cliente y me postulé para ser mozo en el bar ubicado enfrente de mi nuevo departamento.

Se podrán imaginar la cantidad de historias que tengo en ese bar sin saber hablar en portugués y sin saber cómo llevar más de dos platos llenos en una bandeja.

"Sem Vergonha" se llamaba el bar que, como podrán imaginar, traducido al español quiere decir “Sin Vergüenza”. Y fue así que tenía que ser, ya que en ese momento, no tenía ni vergüenza ni dinero.

* Joaquín "Piojo" López es un deportista neuquino que vive en Río de Janeiro y juega para la selección brasileña de hockey sobre césped. Es el único deportista del Alto Valle que participa de los Juegos Olímpicos 2016.

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