Desde hace medio siglo, las residencias médicas son la opción preferida por los médicos recién graduados para realizar su formación de posgrado. Siempre la demanda superó largamente a la oferta de plazas. Pero desde hace diez años, las residencias médicas están dejando de ser la opción preferida: en la actualidad, quedan sin cubrir vacantes en casi todos los puestos ofrecidos cada año.
Esta es una situación nueva, que representa un problema, que sabemos no es local, no es exclusivo de la región Comahue, ni siquiera de Argentina. Todo el mundo occidental está cruzado por esta misma problemática.
Tampoco conocemos las causas. Sin duda, se pueden hacer hipótesis explicativas, vinculadas a cambios culturales o sociológicos, e incluso a cambios en la oferta de formación de posgrado. Sin embargo, aún no se puede afirmar con contundencia si estas hipótesis son verdaderas.
¿Hacia donde evolucionará esta situación? ¿Qué implica para la futura disponibilidad de médicos especialistas que atiendan a la población? Tampoco lo sabemos.
Pero hay ciertas tendencias en la formación médica de postgrado, que se están delineando claramente. Desde hace medio siglo, los médicos decimos que las residencias médicas son la mejor modalidad de formación médica de posgrado.
Pero en este momento, a lo anterior se le debe agregar “si están académicamente supervisadas”.
Esto significa que las residencias médicas, tradicionalmente creadas y gestionadas por instituciones proveedoras de servicio sanitarios, se están relacionando cada vez mas con la universidad, institución que corresponde al ámbito de la educación. O sea: salud y educación, en este campo, están confluyendo.
Este acercamiento es auspicioso, y es deseable que se aumente en su intensidad, y se amplíe en las actividades que comprende. La culminación natural de este proceso, es que las residencias médicas se trasformen, paulatinamente, en carreras universitarias de especialistas, y que emitan títulos de especialista.
En este camino, la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional del Comahue, comenzó hace casi una década a acreditar las residencias médicas que se lo solicitan. Este es un proceso de evaluación académica, de carácter no obligatorio.
Es un primer paso. Pero el proceso continúa, navegando sin prisa y sin pausa en un mar proceloso, pero con rumbo claro y conducción firme.
(*) Dra. María Cristina Robles, secretaria de posgrado;
Dr. Álvaro Oliva, decano
Facultad de Ciencias Médicas
Universidad Nacional del Comahue