¿Dejás la dieta en las fiestas? Que tu perro no lo haga

Olvidate de mimarlo con comidas ricas en azúcares, harinas y grasas. Es por su bien.

La celebración de las fiestas siempre da lugar a la preparación de manjares especiales para compartir con los más allegados. Por estos días es común abrir una alacena y encontrar budines, panes dulces, garrapiñadas, chocolates y un sinfín de delicias. Eso sin contar la cena de Nochebuena, que generalmente, y como tradición de la región, suele tener algún chivito como plato principal.

Pero todo eso que disfrutamos en una extendida licencia alimenticia de casi dos semanas suele ser un problema a la hora de pensar en nuestras mascotas. Es muy común, y como miembros de nuestras familias que son, que durante esos días ellos también abandonen su dieta.

¿Cuántos de nosotros somos capaces de resistirnos a esos ojos tiernos que nos miran desde abajo, implorando por un hueso de chivito o un trozo de pan dulce?

Pero atención: sus organismos no están preparados para la ingesta de ciertos alimentos, y simplemente no están acostumbrados. Por lo que, en lugar de hacerles un mimo, podríamos ocasionarles un malestar.

Prohibido convidarles

Por eso tendrías que tener especial cuidado en estas fechas con los azúcares, las harinas y las grasas.
Los carbohidratos en general, es decir, tanto el azúcar como la harina o incluso los cereales, al ser difíciles de digerir, pueden ocasionarles inflamación e indigestión (con sus consecuentes síntomas: vómitos y diarreas) si se trata de porciones pequeñas y eventuales.

El azúcar, sobre todo, puede ser muy nocivo, ya que puede traer desde problemas dentales hasta provocar diabetes (los perros son intolerantes a la glucosa) e incluso puede causar estragos graves en el páncreas.

Con las grasas sucede lo mismo, ya que un exceso sumado a cierta predisposición a la enfermedad podría ocasionarle una pancreatitis.

Si querés agasajarlo con algo diferente, mejor consultá con el veterinario.

Un alimento puede producirle alergia

Por Sergio Gómez (veterinario)



Las alergias afectan tanto al gato como al perro, y no hay predisposición de sexo, ni de raza, ni de edad.
¿Cómo nos damos cuenta de que nuestra mascota tiene alergia alimentaria? El síntoma más común es la picazón (el prurito) y el animal se rasca mucho. En el caso de los perros, se rascan las patas, orejas, cara y axilas; y en el caso del gato, es generalizado, e incluso pueden presentar vómitos y diarreas.
Lo que se debe hacer es una prueba de dieta restringida. Generalmente se emplea arroz y cordero, o se compran en veterinarias balanceados hipoalergénicos. Es bueno el diagnóstico a tiempo para evitar trastornos a futuro. Consultá siempre con el veterinario para que diferencie si la picazón tiene otra causa.


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