Tal vez sería osado pensar que al intendente de Neuquén cualquier colectivo lo deja bien. Pero su último volantazo permite al menos una especulación. Cuando Pechi el viernes enarboló la bandera del PRO arriando la del Frente Renovador de Sergio Massa (con quien se sacó una foto en mayo de este año), ¿estaba dando un paso más en su pelea contra el populismo o solo se trató de un caso de felpudismo político? “Mauricio (por Macri) es el presidente que necesita la Argentina”, soltó el intendente con su sonrisa amplia, públicamente y al menos dos veces al oído del jefe de Gobierno porteño.
Después del largo minué con el intendente Ramón Rioseco en pos de una alianza anti-MPN, apareció el secretario de la Presidencia, Oscar Parrilli, con una oferta. Rioseco corrió a escucharla cansado de las pretensiones de Quiroga, de encabezar la fórmula opositora a como diera lugar.
El candidato de NCN está muy sensible a las encuestas. Hoy lo asesora la consultora de Giacobbe y Asociados, única en la Argentina que asegura que Macri encabeza la intención de voto (con 28 puntos) en el trencito que dibujan con Massa y Daniel Scioli. Razón más que oportuna para un cambio.
Por el lado de Macri no hay novedad. El acercamiento en busca de apoyos territoriales con vestigios del radicalismo es parte de una estrategia nacional que apunta a la futura gobernabilidad. A pesar de los mimos prodigados por Pechi a Massa, Emilio Monzó, armador del tinglado nacional del PRO, mantuvo los puentes con el intendente (amigo de otro promotor de estas alianzas, el radical Enrique “Coti” Nosiglia) y ahora todos celebran el acuerdo con Quiroga, aún cuando haya quines se preguntan cuánto podrá durar.