Por ADRIANO CALALESINA
Más allá de que la gestión municipal esté anclada en la obra pública, de a poco los problemas más comunes como la seguridad, salud y educación resonarán en las puertas de la comuna.
Esto se debe a una progresiva crisis que comenzó con los reclamos de vaciamiento del Estado por parte de los sindicatos, pero que ahora parecen aflorar sus consecuencias reales, tal vez menos politizadas.
En la semana un grupo de docentes y gremialistas concurrió al Concejo Deliberante para que declare la emergencia educativa en la ciudad.
¿Las razones? Algunas escuelas no comenzaron las clases debido a problemas edilicios y las respuestas quedaron a mitad de camino entre las competencias de la comuna por el mantenimiento escolar y el Consejo Provincial de Educación. Esto ya no se debe a un pedido salarial, sino a serias deficiencias estructurales, falta de horas cátedras, auxiliares e insumos en general de la educación pública.
Como corolario Neuquén tendrá una nueva Ley de Educación que por primera vez tuvo como escenario a un sindicato dividido por la fuerte penetración de los partidos políticos, que no salen del debate kirchnerismo-antikirchnerismo.
Seguridad
En forma paralela, la seguridad comienza a ser un problema que será difícil de esquivar en Centenario. Cada tanto los asaltos en la zona rural se tornan más violentos y los responsables de los delitos no aparecen y tampoco son condenados.
La situación genera un malestar tan grande que el sector intenta pedir soluciones que difícilmente vendrán a corto plazo.
¿Debe el municipio intervenir más allá de su limitación de competencias con el gobierno provincial? Y, en todo caso, si el gobierno provincial no interviene, ¿qué se hace con las demandas de la gente?
Este año están sin escolarizar más de 400 chicos de dos escuelas y hubo problemas de cupos en las salas de preescolares en los jardines de infantes. La ciudad asiste a una crisis de crecimiento donde no sólo los vecinos demandan servicios básicos, sino también educación gratuita, salud y seguridad.
Lo que falta
Es cierto que se ha avanzado: hace siete años que se inauguró un nuevo hospital y se construyeron dos escuelas. Pero lamentablemente aún falta más. Sólo hay una comisaría y las soluciones en el ámbito privado vienen a suplantar la obligación del Estado. Al ritmo de las cosas, no se tardará que dentro de unos años la educación preescolar sea paga y la gente elija más las clínicas que los hospitales. Se está a tiempo de revertir una situación, donde nadie puede estar ajeno.