La mentalista, que utilizaba el nombre de fantasía Zamira, prestaba servicios en una vivienda ubicada sobre la calle Juez del Valle.
San Martín de los Andes > Una mujer radicó una denuncia contra una supuesta curandera a la que concurrió, acusándola de estafa por quedarse con unos 50 mil pesos y objetos de valor que les habría entregado a cambio de recibir ayuda espiritual para resolver un problema de índole personal.
La vidente desapareció de la localidad y a la fecha se realizan diversas diligencias para determinar su paradero.
La damnificada se presentó el jueves por la tarde en la Comisaría 23 de esta ciudad para denunciar que en las últimas semanas asistió a las sesiones de Zamira -el nombre de fantasía que utilizaba la aparente mentalista-, quien prestaba sus servicios en una vivienda que alquilaba sobre la calle Juez del Valle.
Fuentes policiales indicaron que la víctima tuvo conocimiento de la presencia de la curandera en la ciudad a través de afiches y panfletos que aparecieron en la vía pública, y en los que publicitaba sus “poderes” para resolver situaciones afectivas o espirituales.
Las mismas fuentes señalaron que la mujer concurrió a varias sesiones en razón de un problema de índole personal que la afligía desde hace tiempo.
Con el correr de los días, Zamira logró ganar su confianza y le dijo que la sanación llegaría si cumplía con una serie de acciones como, por ejemplo, juntar gran cantidad de dinero y objetos de valor, ubicarlos debajo del colchón y dormir sobre ellos ya que representan una importante fuente de energía.
La víctima cumplió con el ritual, pero en uno de los encuentros la curandera le habría solicitado que le acercara los billetes y las joyas manifestándole que de esa manera ella también podría recuperar sus poderes sanadores que fueron mermando a lo largo de los días.
Evidentemente la actuación de la mentalista fue por demás convincente, ya que la mujer le llevó una importante cantidad de dinero y demás elementos de valor, con lo cual se consumó el ardid orquestado por la supuesta vidente.
A las pocas horas, se dirigió a la cabaña a retirar sus pertenencias y se encontró con que Zamira no atendía más en esa dirección.
Si bien en un momento pensó que se trataba de una ausencia temporaria, luego cayó en la cuenta de que fue víctima de una estafa por lo que decidió radicar la denuncia en la Comisaría 23.