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La primera derrota del seleccionado argentino masculino de básquetbol en los Juegos Mundiales Universitarios en Chengdú, China frente a República Checa, por 85 a 68, dolió y mucho: ocurre que la caída privó al equipo que dirige el neuquino Mauricio Santángelo de jugar la final del certamen. Sin embargo, cuando bajaron las pulsaciones, retornó la calma y la sed de revancha: todavía queda un escalón más para ir por una medalla -la de bronce- y subirse al podio. El desafío, por supuesto, no será fácil ya que enfrente estará nada menos que Estados Unidos. El choque se llevará a cabo a las 4 de la madrugada del domingo.
La Albiceleste pagó caro un mal comienzo al ceder el primer cuarto por 23-10 y tener que correr de atrás el resto del encuentro. Sufrió de la baja efectividad en tiros de tres puntos, con 2/21, y de los altísimos porcentajes de su rival desde la larga distancia. Los europeos tuvieron una noche inspirada y difícil de contrarrestar: anotaron 16 triples en 32 intentos, para un 50% de efectividad. En el elenco nacional, Agustín Barreiro lideró la ofensiva con 19 unidades.
“Hoy no pudimos estar en partido, tuvimos momentos muy erráticos. Habíamos tenido un desgaste muy grande con Lituania, que es un equipo exigente y lo sentimos. También República Checa es un equipo muy sólido en defensa y cuenta con jugadores brillantes. Sabíamos que enfrentábamos a un equipo duro, pero por ahí nosotros sacamos ventaja de la movilidad, de la versatilidad, pero no lo tuvimos”, aseguró el estratega tras el pleito.
“Nos metieron 16 triples y nosotros solo dos, y en este nivel eso se paga caro. Dos o tres veces amagamos con meternos en el juego, nos pusimos a seis, a ocho puntos, pero ellos enseguida retomaron el dominio y nos hicieron pagar caro los errores que veníamos cometiendo. Ahora queda recuperarnos y pensar en el partido que queda, que es muy importante”, señaló el Boti.
“Todos los equipos que llegaron a esta instancia están muy bien y Estados Unidos, que perdió con Brasil en la fase de grupos, le ganó a Checa por cuatro puntos. Ellos tienen un programa de nivel 1 de universidades y cada año envían a sus mejores representantes. Este año le tocó a la Universidad de Tulane. Creemos que va a ser un rival muy físico que defiende en zona casi todo el encuentro, buscando generar atrapes. Así que tenemos que tratar de manejar los tiempos y llevarlos a un juego más táctico, más estratégico”, explicó el orientador.