Los 700 mil habitantes que hay actualmente en la provincia, según Sapag, reflejan una configuración de un territorio cada vez más dinámico tanto en lo económico como en lo social y que conlleva ciertos impactos que las autoridades que asuman el 10 de diciembre deberán tener en cuenta. La explosión de la actividad petrolera de la mano de Vaca Muerta, que llevó a convertir a un pueblo del interior en una ciudad, también genera desequilibrios y la necesidad de reforzar ciertos aspectos de infraestructura, porque el tejido social tiende a volverse más complejo y, por lo tanto, requiere de atenciones urgentes y específicas.