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La prestigiosa revista Nature publicó en la semana esta investigación, junto a otra que informa de la fabricación de un reloj atómico ultra preciso, uno de los de mayor rendimiento de la historia, que está ya listo para acometer nuevos descubrimientos físicos.
La teoría de la relatividad general de Einstein de 1915 explica los efectos a gran escala, como el efecto gravitatorio sobre el tiempo, y tiene importantes aplicaciones prácticas, como la corrección de las mediciones de los satélites GPS. Según esta teoría, los relojes atómicos situados a diferentes alturas en un campo gravitatorio funcionan a ritmos distintos, es decir, un reloj funciona más despacio a menor altura, un efecto ya demostrado.
En esta ocasión, un grupo del Instituto Jila (Estados Unidos) ha logrado medir esa diferencia en una distancia menor de un milímetro, que es demasiado pequeña para ser percibida directamente por el ser humano, pero que es importante en el universo y en tecnologías como el GPS. La investigación sugiere cómo hacer relojes atómicos mucho más precisos y ofrece una vía para intentar revelar uno de los grandes dilemas de la física, cómo interactúan la relatividad y la gravedad con la mecánica cuántica.