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Descubren miles de montañas en el mar

Un nuevo mapa revela detalles de zonas oceánicas desconocidas.

San Diego
Basado en datos aún sin analizar de varios satélites, un equipo de investigadores del Instituto Scripps de Oceanografía -de San Diego, California- ha elaborado un nuevo mapa de los fondos oceánicos del planeta, mucho más detallado y preciso que cualquiera de los existentes. La nueva cartografía revela con detalle las estructuras que reposan en las zonas oceánicas más profundas y menos exploradas. El trabajo se publica esta semana en la prestigiosa revista Science y reproduce el diario español ABC.
El resultado son miles de montañas submarinas cuya existencia se desconocía hasta ahora, y nuevas pistas sobre la formación de los continentes. Además, se revelan nuevos detalles sobre zonas de terremotos, que en el plano aparecen indicados con puntos y líneas rojas. El nuevo mapa tiene el doble de detalle que la versión anterior, de hace ya casi dos décadas.
Elaborado gracias a un nuevo modelo informático que captura datos gravitatorios del fondo oceánico, el mapa flamante ha surgido de los datos aportados por el satélite CryoSat-2, de la Agencia Espacial Europea, cuyo objetivo principal es la observación de los polos, pero que opera continuamente sobre los océanos del mundo; y también del satélite Jason, de la NASA.
Combinando estos nuevos datos con los que ya se conocían, el nuevo planisferio revela pormenores de miles de nuevas montañas submarinas -todas ellas de un kilómetro  de altura, o incluso más- y ofrece a los científicos la posibilidad de investigar en alta resolución las más remotas cuencas oceánicas.
“La clase de cosas que ahora se pueden ver con claridad -explica David Sandwell, director de la investigación- son colinas abisales, que son las formaciones más comunes del planeta”.
Los autores del estudio aseguran que este planisferio marino proporciona también una nueva ventana sobre la tectónica de las profundidades. De hecho, ahora aparecen claramente características que antes no podían verse, como por ejemplo, nuevas conexiones continentales a lo largo de América del Sur y África, o nuevas evidencias de la expansión de cordilleras submarinas en el Golfo de México, activas hace 150 millones de años y que han estado sepultadas por gruesas capas de sedimento. “Uno de los usos más importantes de este nuevo campo gravitatorio marino -resume el artículo de Science- podría ser el de mejorar los cálculos de profundidad en el 80% de los océanos, que hasta ahora no figuraban en los mapas o estaban cubiertos por sedimentos”.