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Los autores, que analizaron a más de cuatro millones de personas en el mundo, recordaron que aunque las inyecciones anticovid ayudan a controlar la pandemia, ninguna proporciona una protección del 100 % contra la enfermedad. En este sentido, destacaron que si bien los principales síntomas como la pérdida del olfato, tos, fiebre, dolores de cabeza y fatiga siguen siendo importantes, se descubrió que estornudar mucho es "un signo de infección más común en las personas vacunadas".
"Curiosamente, nuestros datos muestran que las personas que habían sido vacunadas y luego dieron positivo por coronavirus eran más propensas a reportar estornudos como síntoma en comparación con aquellas que no habían recibido un antídoto", precisaron los investigadores, añadiendo que esto sugiere que "estornudar mucho sin explicación" después de haber sido inoculado podría ser un signo de coronavirus.
Por lo tanto, subrayaron que aquel que haya sido vacunado y comienza a estornudar con más frecuencia de lo normal sin una explicación, debe hacerse una prueba de COVID-19 y aislarse. Además, como estornudar es "una forma clave de propagación de virus", recuerdan cubrirse con un pañuelo de papel o la parte interior de su codo si tose y estornuda "para minimizar la propagación de las gotitas", así como evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca hasta que se lave las manos. A su vez, los inoculados pueden experimentar los mismos tipos de síntomas que las personas que aún no recibieron la aplicación de los fármacos o bien pueden ser asintomáticos, por lo que deben estar atentos.