Por ADRIANO CALALESINA
La visita de Hugo Moyano a Centenario ha despertado un silencioso análisis dentro del PJ local. ¿Es realmente el dirigente sindical una figura de esencia antikirchnerista? Y en todo caso, ¿es justa su caída en desgracia por la embestida de los medios y el Gobierno, o no todos piensan igual dentro del kirchnerismo?
Por estas cosas, el justicialismo local de tradición que está dentro del Gobierno (fuertemente ligado al peronismo revolucionario de los setenta) ha decidido darle la derecha al sindicalista. No sólo asistirá al acto convocado para mañana a las 11, sino que no ve en el camionero una “amenaza para el modelo”, según trasmitieron algunos dirigentes a este diario.
Claro que lo harán con reparos, porque saben que un paso en falso podría generar “mala propaganda” para quienes se reúnen en la Casa Rosada a subir o bajar personas de las listas, con más fundamentos de lealtades y sospechas, que de gestiones de gobierno.
“Entendemos que Moyano no es una obstrucción en la profundización del modelo y no tenemos empacho en recibirlo a él o a Hebe De Bonafini”, se dijo.
La prueba está en que mañana, la misma delegación que participó del acto con el sindicalista, iba a recibir al legislador porteño Juan Cabandié, un joven a quien Néstor Kirchner lo sumó a militar luego de aquel histórico acto en la ESMA el 24 de marzo de 2004. Cabandié es hijo de desaparecidos y “nieto recuperado”, otra pata que compone todo el diverso mundo kirchnenrista. Anoche se confirmó que el legislador no iba a venir a Neuquén.
En el medio de este debate está el presidente del PJ neuquino e intendente, Javier Bertoldi. Un hombre que se ha nutrido de la política para la administración del Estado pero no al revés. Antes es administrador y luego político, un rasgo que el “sector militante” no lo considera un valor dentro del “proyecto”.
Bertoldi, además, tiene una fuerte impronta personalista, más allá de que siempre refiere: “Primero está el proyecto y luego las personas”. Esto tal vez es lo que le sucede hoy a Moyano.
“El problema es cuando la dirigencia promueve proyectos personales. Yo a Moyano no lo considero un antikirchnerista. Pero el problema de él, en esta disputa, es que el protagonismo individual colisiona con las aspiraciones de determinado sector que está cercano a la Casa Rosada”, dijo un viejo analista del justicialismo.
Lealtad
La dificultad del peronismo, más allá de que las gestiones sean buenas o malas, es el concepto distorsivo de la lealtad. Y en esto, tal vez el MPN se haya ganado algunos reconocimientos (como las decisiones de revertir las áreas ociosas de los hidrocarburos, adhiriendo a la política nacional). Sin embargo, para un sector del peronismo esta lealtad es falsa.
“No veo contradicciones entre Moyano y el kircherismo, pero si en Sapag y el kircherismo. Hoy el kirchnerismo no tiene incidencia en la política provincial, porque no ha encontrado en la provincia interlocutores válidos”, expresó el dirigente.
La visita de Moyano seguramente será el inicio de la declaración de las internas para las elecciones legislativas de 2013 y las partidarias. Por el modo en que se mueven (se muestran juntos en varios actos y proyectos) tanto Bertoldi como Sergio Rodríguez, pretéritos contrincantes, estarán del mismo lado del ring.
En el otro, podría estar el parrilismo, el vínculo oficial con la Casa Rosada pero que para muchos no es el único sector con legitimidad que logra unificar los criterios de “militancia y gestión” para ser gobierno en 2015 en la provincia.