Disneylandia llega a China y quiere pisar muy fuerte

Invirtió más de u$s 5000 millones. El Gobierno se frota las manos.

Shanghai.- Jing Yishi no podía esperar más. Aún faltan unas semanas hasta el 16 de junio, cuando abrirá sus puertas el primer parque Disneylandia de China. Así que esta joven de 26 años de Shanghái ha viajado dos horas en metro, acompañada por su abuela, para echar un vistazo a la nueva atracción de la ciudad.

"Siempre he sido una gran fan de las películas de Disney. Ahora podré vivir todo ese mundo de cerca", asegura Jing desde la tienda de recuerdos, que ya está abierta, y donde se pone unas orejas de Mickey Mouse y otras a su abuela, con quien se saca un selfie.

Como ella, miles de curiosos deambulan por Disney Town, una zona aledaña al parque que cuenta con tiendas y restaurantes y que ya está abierta al público. Pero el parque de atracciones en sí continúa siendo una incógnita para todos salvo los trabajadores de Disney y sus familias, quienes probarán todas las instalaciones.

Ante las puertas se arremolina gente que a través de la reja intenta ver a lo lejos el nuevo castillo de Disney. Según la propia empresa, se trata del más grande de los seis parques de atracciones que existen. Además de seis mundos temáticos, el parque de Shanghái también contará con un gran teatro en el que se interpretará por primera vez en chino el musical El Rey León.

El gran interés suscitado semanas antes de la gran inauguración es una buena señal para Disney, que confía en atraer a la ingente clase media china. Según los analistas, tan sólo en un radio de tres horas de viaje alrededor de Shanghái hay 330 millones de clientes potenciales y se espera vender unas 15 millones de entradas al año.

En la fase de construcción, el proyecto ha engullido ya 5500 millones de dólares (4900 millones de euros) y para el presidente de Disney, Robert Iger, se trata de la "mayor oportunidad" desde que en los años 60 se abrió el primer parque, en Florida.

Al Gobierno también le interesa el éxito del parque que Disney gestionará junto con un socio chino. El presidente del país, Xi Jinping, ha llegado a recibir a Iger en el Gran Salón del Pueblo, un importante y poco habitual gesto, señal de que China quiere que Disneylandia se convierta en una muestra de la nueva orientación económica.

Nada asegura un éxito rotundo

China crece actualmente a un ritmo de 6,7 por ciento anual, el menor de los últimos 25 años, por lo que se hace necesario impulsar el consumo interno y el sector servicios, al que pertenece la industria del ocio. En Shanghái, gracias a Disneylandia se han generado 10.000 nuevos puestos de trabajo.
Pero este tipo de inversiones no son una garantía de éxito en sí, como demuestra la experiencia de Disney en Hong Kong. A pesar del aumento del interés de los chinos por viajar, al parque hongkonés han llegado menos turistas de la China continental de lo que se esperaba. Once años después de su inauguración, Disney tuvo que despedir allí a 100 trabajadores.

También los visitantes de Disney Town en Shanghái se reservan por ahora su dinero. Ante las tiendas de recuerdos hay colas de gente, pero una vez dentro, la mayoría actúa como Jing Yinshi y su abuela. Se toman fotos con peluches y gorras graciosas, pero casi nadie sale con una bolsa en la mano.

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