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Don Juan Bautista Longo, señor lechero

Con la planta pasteurizadora Vallelec, supo forjar su nombre en la región gracias a su inagotable dedicación en el emprendimiento.
Historias
Cuando hacía sus repartos de leche se le presentaron otras oportunidades de reparto, así que trajo también tambores de combustible; con el Sr. Tresalet compraron 6 camiones y viajaban de Plaza Huincul a Bariloche.
Longo compró la empresa de transporte La Neuquina, junto a dos socios, con la que iban a Barda del Medio y a Colonia Inglesa.
Cuando se fueron a vivir a la calle San Martín y Láinez nació su segunda hija, Elisa Cristina.
El último domicilio con esta familia fue en la Diagonal España 170, casa que le compró a un profesor que se fue a vivir a Roca.
Cuenta don Juan que por medio del escribano Carulli se contactó con Sebastián Rodríguez  y compró la bodega Viñagrande, ubicada cerca de Plottier. Realizaba estas tareas sin dejar de lado el reparto de leche.
Vallelec, planta pasteurizadora de leche, “la  leche en bolsa” era como se la llamaba. Don Juan abrió la pasteurizadora en su terreno de Carlos H. Rodríguez al 1.100, alrededor de 1968. Cerca del Aeropuerto tenía 55 vacas que le daban 500 ó 600 litros de leche por día: se “ordeñaba a mano” recuerda.
La cárcel le compraba 150 litros de leche por día y el hospital, 100 litros.
Los tiempos de la seguridad: narra don Longo que “repartía la leche en las casas en que muchas veces no estaba la dueña, se dejaba la puerta abierta, no había problemas de seguridad”. “Me dejaban la leche y la confianza”, dice.
El amor por los caballos no tardó en llegar. Ya a los 14 años tenía uno de carrera. “En 1958 compré a Primordial, puro de carrera, mi madre le hizo la manta”. Hoy tiene 2º Primordial, que ganó 2 Pellegrini, el premio mayor.
Su lúcida mente –que atesora muchos recuerdos del Neuquén de ayer- se abrió para evocar el pasado, su pasado. Hoy vive, como desde hace veinte años, en Canal 5, lugar donde se instaló cuando vendió todo, al enfermarse del corazón. De sus dos matrimonios tuvo 4 hijas, 10 nietos y 4 bisnietos.
Una historia de vida más, plagada de historias neuquinas que hacen a nuestra identidad, a la identidad de todos los habitantes que habitan este suelo.