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El buen descanso es uno de los pilares fundamentales de un estilo de vida saludable. Los trastornos del sueño, que se agudizaron desde el inicio de la pandemia, pueden provocar una serie de problemas y afectar la calidad de vida en general. Ahora, un nuevo estudio sumó evidencia sobre su vínculo con la disfunción sexual femenina.
Tanto los problemas del sueño como aquellos que afectan la vida sexual son comunes en las mujeres durante la mediana edad. En esa etapa de la vida, una de cada cuatro experimentan síntomas de insomnio, y casi la mitad informan problemas para dormir durante la transición a la menopausia; asimismo, cuatro de cada diez reportan problemas sexuales durante ese período, según recoge el artículo "Asociaciones del sueño y la función sexual femenina: la buena calidad del sueño es importante".
Del estudio, cuyos resultados se publican en Menopause, la revista de la Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS), participaron más de 3.400 mujeres, de una edad media de 53 años. Los investigadores evaluaron las posibles asociaciones entre la calidad y la duración del sueño y la función sexual, y concluyeron que la mala calidad del sueño, pero no su duración, se asociaba con mayores probabilidades de disfunción sexual femenina. Por el contrario, un buen descanso se relacionó positivamente con la actividad sexual.
Los resultados arrojaron que las mujeres que dormían mal tenían casi el doble de probabilidades de manifestar problemas como la falta de interés o placer sexual en comparación con las que dormían bien. "Este estudio destaca una asociación entre la mala calidad del sueño y la disfunción sexual, dos problemas comunes para las mujeres de mediana edad. Preguntar por ellos y abordar cada uno puede contribuir a mejorar la calidad de vida", dijo Stephanie Faubion, directora médica de NAMS.