Dormir o no dormir con tu mascota

Pros y contras de compartir la cama con tu perro o gato.

Al dormir a su lado experimentamos ese calorcito de los cuerpos, ellos están cómodos y nosotros también. Sabemos que es algo placentero, pero ¿es recomendable compartir la cama con nuestro perro? “No hay ningún tipo de restricciones en cuanto a pasar la noche con animales”, responden los especialistas. “En líneas generales, es simplemente una decisión individual”, aseguran y añaden: “Es un beneficio mutuo, siempre y cuando al cuidador le guste hacerlo”.

Desde el punto de vista canino, ellos también disfrutan esta práctica. “Cuando tenemos una relación cercana con nuestras mascotas liberamos más oxitocina, una hormona que ayuda a reducir el estrés”, agrega otro especialista en etología y veterinaria.

“Uno de los aspectos que resaltan los ‘padres’ es que el increíble sentido del olfato y auditivo que poseen sus compañeros de habitación les genera una sensación de seguridad, compañía y protección”, revela.

Limpieza diaria: Siempre es recomendable un buen baño después de que el perro salga al aire libre.

También cabe indagar en la psicología animal y preguntarnos qué implica sumarse a un espacio que, originalmente, está creado para las personas. Al respecto, los especialistas dicen que es importante tener presente que al compartir la cama con tu animalito terminás formando una manada. “Dormir o no con ellos es una decisión personal, pero debemos educarlos, mantenerlos sanos temprano, cuidar su alimentación y tratar de detectar posibles problemas de salud”, concluyó la especialista.

Compartimos nuestra morada con animales que pierden pelos y que, quizás, conviven con pulgas. Por todo eso, “es recomendable tomar las medidas mínimas de higiene”. Sin la salubridad adecuada, puede contagiar a su propietario con enfermedades, denominadas zoonosis.

Como dice el dicho: sarna con gusto no pica

Por Sergio Gómez (veterinario)

Hay muchas cosas que hoy hacen las personas con sus mascotas, pero no es nada nuevo. Una de las razones por las que el hombre domesticó a los animales, además de que lo ayudaran con la caza o que le cuidaran sus pertenencias, era también que le dieran calor en las noches frías de invierno.

De hecho, hoy se puede ver personas que viven en la calle con perros a los que utilizan como frazadas o abrigo. Yo, como médico veterinario, no me opongo a que una mascota -gato o perro- duerma en la cama con su mejor amigo, si después no te quejás de los pelos en la cama o si te contagias algún hongo.

No es bueno tampoco para el que es asmático. Es importante que la mascota esté desparasitada interna y externamente, y te aconsejo cada tanto una buena limpieza bucal. Y como dice el dicho: sarna con gusto no pica, o también se puede decir: al que le gusta el durazno que se aguante la pelusa.

Hasta la próxima.

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