Madrid
La cantante española Isabel Pantoja entró ayer en la cárcel para cumplir los dos años de prisión a los que fue condenada por blanqueo de capitales, al haber ayudado al ex alcalde de Marbella Julián Muñoz a ocultar dinero negro cuando eran pareja.
Pantoja, de 58 años, dejó “Cantora”, la finca en la que vive en la provincia de Cádiz, a primera hora de la mañana, cuando aún no había amanecido, y llegó poco antes de las 8 de la mañana (local) a una cárcel de mujeres de la vecina provincia de Sevilla, donde la esperaban numerosos periodistas.
En el automóvil, conducido por un chofer, la acompañaba su hermano. La cantante, vestida con jeans y botas y con un gran bolso negro, entró visiblemente afectada y con grandes gafas de sol en la prisión de Alcalá de Guadaíra, elegida por ella misma para cumplir condena.
La prisión
La cárcel está situada a poco más de 20 kilómetros de la ciudad de Sevilla y, con 150 reclusas, está considerada una de las menos conflictivas de España.
Pantoja no habló con la prensa a su llegada, pero tampoco hizo ningún intento para no ser grabada.
Según medios españoles, entre las presas reinaba la expectación ante el ingreso de la cantante.