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Dos comunidades hermanas

Las familias que regresaron de Chile con José Mañque Cayucal, a principio de siglo, quedaron divididas por el arroyo.
 
El Huecú >
En los primeros años del siglo pasado, tras huir a Chile por el avance de la llamada Conquista del Desierto, José Mañque Cayucal regresó al valle que hoy aloja a la localidad de El Huecú para reorganizar el pueblo mapuche en el que había nacido. Entonces, las familias que lo acompañaban se asentaron a ambos márgenes del arroyo que baña esas tierras, lo que las dividió hasta el día de hoy en dos comunidades: Manque y Maripil.
Carmelina Manque, de 74 años, es ñaña (anciana) de la comunidad homónima y nieta de Mañque Cayucal. “Yo soy nacida y criada en esta zona, en la tierra comunitaria, la tierra nuestra, que es de la comunidad Manque porque el finado abuelo era el dueño de este lado, y en la comunidad Maripil fueron los abuelos Maripil, que estaban del otro lado”, contó.
Relató que, aunque las familias estaban separadas por el arroyo, se juntaban en los festejos. “Por ejemplo, cuando hacían el Nguillatún, se unían de aquel lado y de este”, precisó. Esa celebración, como otras tradiciones, se perdió con el tiempo.
También cayó en el olvido el mapudungún, la lengua mapuche. Carmelina se lamentó de que “son muy pocos los que ya ahora la hablan; la gente nueva entiende, pero no puede pronunciar las palabras”.
“Nosotras, en esta comunidad, somos cuatro hermanas ancianas que quedamos, de la edad casi igual, que sí hablamos de chiquitas y el castellano recién lo aprendimos en la escuela”, comentó. En esa época, según rememoró, no había “gente de otros lados”. Vivían sin documentos, ni medicinas, ni más alimento que el que podían producir.
Sebastián Garrido, tesorero de la comunidad Maripil, coincidió con el relato: “Se dividieron en dos comunidades por el arroyo, porque la relación de las familias siempre fue buena y nos apoyamos unos a otros”.
En Manque viven unas 260 personas y en Maripil, 130. La mayoría se dedica a la cría de animales y el cultivo en huerta. Pese a haber perdido algunas costumbres, todavía se reúnen cada 24 de junio a celebrar el año nuevo mapuche.