Juan Cruz Benvenuti disfrutó un domingo soñado. Uno de esos días que imaginó durante años, que una vez concretado te impide dormir, pura adrenalina y felicidad, con la cabeza a 200 kilómetros por hora, como ese Torino intratable que lo metió en la historia grande de su provincia. Lo mismo le ocurrió a Gabriel Arias. ¿Cuántas veces se habrá visto campeón desde que se calzó los guantes en Banco Provincia y Ruca Hueney antes de dar la vuelta olímpica con un grande como Racing, en su primer año en el club, igualando a otro neuquino que marcó el camino en la Acadé, Marcos Acuña?
El domingo deportivo marcó dos nuevos hitos para Neuquén, con su primer triunfador en la categoría más popular de uno de los deportes más populares del país, y un campeón en la Superliga del fútbol de Primera, el que despierta pasiones como ningún otro.
Benvenuti grabó su nombre como primer ganador del TC. Arias igualó al Huevo y es campeón.
Lo de Benvenuti sorprende, aunque no tanto. Campeón en el TC Pista hace unos meses, el angosturense tiene el respaldo de un gran equipo detrás del Torino con el que se coronó y el de su enorme talento. Ese que lo hace soñar con ir por más, a sus jóvenes 22 años, metido entre los pilotos más reconocidos del país, dueño absoluto de la jornada del TC, firme en cada largada (tuvo cuatro, con dos relanzamientos, y nunca le tembló el pulso).
Arias, a los 31, vive un momento inigualable en su carrera (el error en el gol de Tigre llegó justo cuando no cambiaba nada). Se bancó la salida de Independiente de Avellaneda, donde hizo parte de sus inferiores, siguió el camino largo, el que más cuesta, y unos años después acaba de llevar a la gloria a Racing como figura, siendo el arquero menos vencido del torneo y dueño del arco de la selección chilena. Dos héroes. Dos ejemplos de cómo se debe sembrar para esperar los tiempos de justa cosecha.