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Dos nuevas señales de Bergoglio

Por ALFREDO ENRIQUE

Jorge Bergoglio volvió ayer a dar dos nuevas señales contundentes respecto del rumbo que procura imprimir a su pontificado y cómo pretende diagramar el organigrama en el seno de la curia vaticana: una es el apartamiento de Tarcisio Bertone al frente de la estratégica secretaría de Estado.
Se trata del despido de uno de los hombres más resistidos dentro del Colegio Cardenalicio, el consejo encargado de elegir a los papas. En las asambleas generales, previo al consistorio que eligió al ex arzobispo de Buenos Aires, se determinó la necesidad de una “limpieza” de las figuras más cuestionadas, de la que Bertone forma parte. Bergoglio no hizo más que interpretar y ejecutar aquella premisa.
La otra señal es el homenaje que Francisco rindió en la víspera al cardenal italiano Carlo Maria Martini, a  un año de su fallecimiento.
Martini fue el impulsor de la candidatura de Bergoglio en el sínodo de 2005 en representación del ala “moderada” o “progresista” de la iglesia que finalmente eligió papa a Benedicto XVI, heredero de la ortodoxia que se encaramó en el Vaticano a la sombra de Juan Pablo II.
Martini, jesuita como Bergolio, no pareció estar fuera de sintonía al impulsar aquella candidatura, la segunda más votada después de Ratzinger  ahora devenida en la corriente más fuerte de una Iglesia a la que le urge renovarse.