EL padre del clan: "Puccio era un psicópata, un manipulador al que no le importó ni arruinar a su propia familia. Y un ambicioso".
¿Tenés el physique du role de malo?
Creo que sí, que debe haber algo físico que hace que dé bien para los malos y los locos, porque me han ofrecido varios. De todas maneras, lo físico es sólo una parte de la actuación y es una que se puede transformar incluso. Si no, si fuera sólo eso, todo el tiempo estaría haciendo el mismo malo.
¿Te interesan en particular los malos?
No me interesan los villanos en particular. No me interesa de antemano un perfil de personaje en particular. Pero a la vez me resulta interesante el trabajo de meterme en una mente macabra como la de estos tipos, porque uno se ve obligado a recorrer, indagar y profundizar en esa oscuridad humana de la que todos tenemos un poco.
¿Es más fuerte aun por tratarse de un personaje real, que existió y además contemporáneo?
Eso tiene una fuerza que no se puede medir, pero como actor te pone en un desafío distinto y te obliga a recorrer esas partes propias que pueden acercarte como para intentar comprenderlo. No en el sentido de justificarlo, sino en el de encontrarle una lógica, una coherencia. Igual, que quede claro: Puccio era un hijo de puta, un psicópata, un manipulador al que no le importó ni arruinar a su propia familia. Y un ambicioso, que no es un detalle menor en la historia.
El periodista Rodolfo Palacios, coautor de la serie y autor del libro El clan Puccio, que conoció y entrevistó a Arquímedes, dice que tu interpretación es perfecta.
Se hizo un trabajo de investigación muy importante para el guión de la serie y para cada personaje. Justamente, ese libro nos dio mucho sobre el perfil de cada uno de los integrantes de la familia y sobre todo de Arquímedes.
¿Qué características de él te parecieron más sorpresivas?
Bueno, esta cosa de entender cómo un tipo que hacía estas cosas tan terribles, con ese grado de frialdad y perversión, podía al mismo tiempo ser una personalidad seductora para los demás, hasta querido por muchos. Cómo podía ser o parecer tan atento con los vecinos o algunos amigos y luego secuestrar y matar sin dudar a un chico joven al que conocía porque era amigo de su hijo. Eso lo pone a uno a pensar mucho.
En 2001, tu padre Abraham fue víctima de un secuestro extorsivo y tuviste el rol de mediador con los secuestradores, ¿te sirvió de algo para la serie o sólo te hizo revivir aquel dolor?
Las dos cosas. Aunque creo que sobre todo me hizo revivir lo doloroso que fue. Aquella semana en que mi padre estuvo secuestrado fue la peor semana de mi vida. No hay nada más terrible que esa incertidumbre y esa angustia y por ese lado comprendo a las víctimas y estoy de su lado. Y me toca ser el verdugo... Hubiera sido peor si el orden de las cosas se hubiera invertido y hubieses tenido que pasar por algo así después de hacer de Arquímedes.
¿Esperabas esta repercusión de la serie?
La verdad es que el tema y la historia ya venían cada vez con más repercusión, tanto por la película de Pablo Trapero, El clan, como por el libro de Palacios. Nosotros empezamos a trabajar en esto, a investigar y a componer los personajes antes de que se diera este boom, que obviamente ayudó, pero incluso antes, la historia es tan fuerte y creo que está tan bien contada por Luis Ortega, que sí, esperamos estas repercusiones.
Nueva película
Piel de genocida
EL 29 de octubre, Awada vuelve a ser protagonista de un estreno que lo tiene del lado de los villanos: interpreta al dictador Jorge Rafael Videla. El almuerzo, un film del director Javier Torre -con más de una decena de películas en su haber y nieto de Leopoldo Torre Nilson-, recrea la polémica comida que organizó Videla en la Casa Rosada a fines de mayo de 1976, dos semanas después del secuestro del escritor Haroldo Conti, con personalidades de la cultura argentina como Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato, entre otros.