Mendoza.- Guías de montaña, porteadores, rescatistas, médicos, guardaparques y funcionarios ultiman los preparativos para la nueva temporada que desde el 15 de noviembre y hasta marzo permitirá el ascenso del monte Aconcagua -el más alto de América con 6.962 metros- de escaladores de todo el mundo.
Hasta la máxima elevación del continente, ubicado en la cordillera de los Andes, a unos 200 kilómetros al oeste de la capital mendocina, llegan en verano miles de personas que buscan escalarlo u observar su cumbre nevada desde la base.
Para llegar hasta allí, la mayoría de los escaladores o turistas parte en vehículos desde la capital mendocina para llegar a Puente del Inca o Las Cuevas, ubicadas a un costado de la ruta que vincula con Chile a 3.200 metros de altura.
Luego hay que caminar desde la bella laguna de Los Horcones alrededor de 50 kilómetros más atravesando arroyos, colinas y quebradas hasta llegar primero al campamento "Confluencia", a 3.600 metros, y luego a "Plaza de Mulas", ya a 4.200 metros, un amplio playón en la base del Aconcagua.
A medida que se asciende la montaña se respira menos oxígeno, se toma más líquido y se come más, por lo que un escalador necesitaría transportar para llegar a la cumbre por lo menos 60 kilos de peso, lo que resultaría casi imposible.
Por esa razón, hay un grupo de arrieros que ofrecen las mulas con las que horas tras horas transportan cargas desde el ingreso a Horcones hasta Plaza de Mulas.
En este campamento-base, que en temporada alta cobija a cientos de carpas, el escalador se encuentra con la empresa de servicios que contrató y con sus guías diplomados que lo orientan por cada una de las rutas de ascenso.
Entre los preparativos de la infraestructura y servicios se destaca el apoyo que ofrecen a expedicionarios los "porteadores", decenas de jóvenes montañeses que trabajan cargando bultos y pesadas cajas con carpas, cocinas de campaña, utensillos, remedios, ropa o alimentos para facilitar el escalamiento.
Ya en el campamento base, el escalador utiliza varios días para aclimatarse con ascensiones cortas, toma contacto con los porteadores que suben y bajan con cargas hasta otros refugios o campamentos hasta los 6.000 metros porque más arriba las mulas no suben.
Desde los refugios a mayor altura los escaladores esperan y estudian la estrategia para llegar a la ansiada cumbre y "si hay buen tiempo se ataca la cima", casi nunca en menos de siete días en promedio salvo récords excepcionales, explicaron exxpertos en montaña.